lunes, marzo 01, 2010

Juanes y la libertad de expresión

Mientras que por un lado anda haciendo conciertos de “paz” con amigos que se le parecen en lo fascista, Juanes se permite meterse con la madre de un presidente, pacíficamente, eso sí, pues lo hace de buena manera, tú sabes, un chiste entre amigos. Además, chico, fue por internet, tampoco fue que se lo dijo en su cara.

La faceta peor de Juanes sobrevino cuando su uribismo provocó reacciones descomunales, ante lo que no tuvo mejor defensa que decir que se acababa el juego porque él se llevaba el balón, es decir, ultimadamente este twitter es mío y hago lo que me da la gana. Cerrado el debate porque al señorito no le gustó que sus seguidores le retrucaran. Mira tú la talla democrática de este fanático de Uribe.

Con Juanes se evidenció de nuevo un problema de fondo en estos parajes oligarcas de la América Latina: Viva para mí la libertad de expresión. Si son otros quienes la quieren usufructuar, no señor, me llevo la pelota. Eso es todo, Juanes expuso la manera en que ellos reclaman libertad de expresión, cuya existencia reconocerán cuando sea de uso exclusivo para ellos, aunque para lograr esto le hagan creer a los periodistas de a vecindad suramericana que todos tenemos derecho a ella.

Además, vale, qué pacifista es ése que va a andar por ahí mentándole la madre a un presidente que luego de una década tiene de patas al imperio, ¿será porque el pueblo no lo quiere? Es decir, ¿esa mentada de madre fue para todos quienes le tienen el pecho puesto a esta Revolución que no le gusta a Juanes?

Esperamos que las reacciones a su imbecilidad le hayan dado una importante lección, y que haya evaluado que el uso y abuso que de la cacareada libertad de expresión cometen los terratenientes mediáticos latinoamericanos quizá lo hayan hecho caer en una trampa, le hayan hecho pisar el peine de que a Chávez no lo quiere ni su mamá.

sábado, febrero 06, 2010

¿Quién fuera?

Estoy buscando una palabra
en el umbral de tu misterio.
¿Quién fuera Alí Ba-ba?
¿Quién fuera el mítico Simbad?
¿Quién fuera un poderoso sortilegio?
¿Quién fuera encantador?

Estoy buscando una escafandra,
al pie del mar de los delirios.
¿Quién fuera Jacques Costeau?
¿Quién fuera Nemo el capitán?
¿Quién fuera el batiscafo de tu abismo?
¿Quién fuera explorador?

Corazón, corazón oscuro,
corazón, corazón con muros,
corazón que se esconde,
corazón que está dónde,
corazón, corazón en fuga,
herido de dudas de amor.

Estoy buscando melodía
para tener como llamarte
¿Quién fuera ruiseñor?
¿Quién fuera Lennon y McCartney,
Sindo Garay, Violeta, Chico Buarque?
¿Quién fuera tu trovador?

Corazón
Corazón, obscuro,
corazón, corazón con muros,
corazón que se esconde,
corazón que está dónde,
corazón, corazón en fuga,
herido de dudas
de amor.

jueves, enero 28, 2010

Estoy en Twitter

twitter@douglasbolivar

miércoles, enero 13, 2010

A zapatazos limpio

Anoche el presidente Chávez se conectó con La Hojilla para en un paraje informar en 2009 fueron importados 90 millones de pares de zapatos. Siendo que no soy ducho en los menesteres económicos (como no sea cero mata cero), el dato me vino a esclarecer de forma transparente la devaluación y sus bondades estratégicas: que se desmontó una bomba de tiempo que en la distancia hacía insostenible a la revolución.

El dato quiere decir que, en promedio, cada venezolano mandó a comprar al exterior 3,2 pares de zapatos. Pagados, eso sí, a precio de dólar Cantv, a unos carajos que los ingresaban al país luego de haberlos comprado afuera con dólares que obtenían de Cadivi a 2, 15. Una auténtica golilla que quién no. No se ha profundizado en la divulgación de las estadísticas de exportación, pero seguro que hasta las cajas de clips las estábamos trayendo del extranjero.

Con la dinámica a 2, 15, el Gobierno estaba trabajando con singular efectividad para que sus adversarios acumularan las calorías que les permiten reírse de las leyes y del país. En la otra esquina, pues los empresarios nacionalistas que sí fabrican sus zapatos en Venezuela se los tenían que comer. Supongo que a eso es lo que llaman el aparato productivo nacional.

Entonces la Revolución Bolivariana estaba conspirando contra sí misma, lo que en contraste informa la grandeza de su desempeño, porque hay que haberle echado un camión de bolas para engordar a sus enemigos de semejante manera y al mismo tiempo mantener la robustez que todavía mantiene. Es decir, pues, el Gobierno acaba de extirparse un cáncer antes de que le hiciera metástasis.

Ahora bien, 3, 2 pares de zapato en promedio debería estar en Guinnes, y eso que no estamos contando las cholas nacionales que también adquirimos. Pataenelsuelo sí que no somos, a juzgar por este chistosito dato.

Indeseable como cualquier cáncer, la devaluación arrastra sus dolores post operatorios, como ese combate contra le feroz especulación, monstruo de mil colmillos que mucho se me antoja requerirá de que hoy o mañana se rigorice la ley.

Repito que el dato me desbordó, porque también sirvió para recordarme que no compro unos pisos desde 2005, lo que me exhibe como un tacaño enfermo, será. Pero los acabo de supervisar y están en estupendas condiciones, amén de que me encariñado con ellos y me cuesta andar sin ellos, de hecho. Reviso en mi pieza y tengo otros que van para los diez años, sin cambio de suela. No me parezco al país, por lo visto.

Quitando a los acomplejados que han salido a comprar pantallas de plasmas y ipod, no veo que el ajuste haya resultado un descalabro de las proporciones que a veces figuramos en la intimidad. Lunes, martes y miércoles mi empanada ha seguido costando los 5 bolivitas de diciembre, lo mismo que el cafecito. Estoy esperando nada más que la doña se atreva para echarle encima al Indepabis.

A quienes sí he visto con caras desencajadas son a los periodistas mejor rankeados en las agencias de publicidad. Ellos la única cuenta que sacan es que ahora también habrá en doble de bolívares en las arcas del Gobierno, para más señas con un precio del barril al doble de lo estimado en el presupuesto nacional...

Esa desventaja se la van a intentar quitar de encima sacándole la chicha al coco de la especulación. Todos los días se dedicarán a gritar que ya no se puede ni comer en este país de obesos (yo soy uno ex de ellos). Lo dirán en un close up luego de que hayan cumplido con su compromiso comercial con la casa atunera, porque así de patéticos son ellos.

En lo que sí me afecta a mí la situación es con el blackberry que iba a comprar, aprovechando que me anoté en la onda del twitter. Como presumo que me lo querrán vender al doble, de una vez les pinto una paloma.

jueves, diciembre 31, 2009

Auxilio y socorro

Anoche me quedé encerrado en el ascensor del edificio en el que mal vivo a eso de las dos de la mañana, cuando el diligente conserje lo desconectó dizque en un arranque ahorrativo de energía, declararía después a los señores bomberos, con quienes me dio vergüenza haberlos molestado por semejante nimiedad, al punto de que tratando de reparar el instante les invité tomar un café en la arepera de la esquina, que suele abrir las 24 horas y que acepta cestatickets.

Total que estoy encerrado a esa hora none y uno tarda segundos, minutos en convencerse de que no ocurrirá la llegada providencial de un vecino al que pegarle una advertencia, en convencerse de que no es un corte de luz en la zona sino una falla específica en la guaya del aparato. Uno se pregunta si cuando retorne la energía se activará automáticamente el ascensor. Bueno, cuestión de esperar unos minuticos.

Cuando se consuma el convencimiento de que la noche será eterna y de que nadie hará nada por uno, el espíritu del sobreviviente se hace valientemente presente y se pregunta urgentemente: ¿iré a morir asfixiado? Padre santo, estoy muy joven para morir. Trata de abrir una rendija para asegurarse el oxígeno. Da vueltas en metro y medio cuadrado y evalúa la posibilidad de respetar al destino y echarse a dormir en ese breve espacio, pero no hay manera.

Es entonces cuando se acuerda que existe una milenaria fórmula salvadora en este tipo de indeseables circunstancias. Al pensar en que a lo mejor deba aplicarla en esa oscuridad, le entra un rubor y mira para los lados asegurándose instintivamente que no haya testigos. Lleva la palabra a su boca, la mastica, hace amagos de soltarla y en un primer intento no se siente capaz, un sentimiento de impudicia lo corroe y posterga la solución a la espera de que la luz le ahorre el trago amargo.

Piensa, piensa, piensa... sigue pensando, da vuelticas en redondo y se pregunta si no será claustrofóbico y se acuerda que había llegado al ascensor doblado conteniendo los esfínteres.

Repasa el día, la película de su vida y siente que en diez minutos se le ha ido la existencia. Maldita sea, pasarme esto a mí, que soy noctámbulo pero que hoy estaba arrastrando la cobija.

Hay instantes de la vida en que el hombre debe tomar decisiones realmente trascendentes, así que cerró los ojos para no reconocerse y gritó primero tibiamente y después a todo leco ¡¡¡auxilio!!!, y al hacerlo se sintió blasfemo, se sintió trasladado a otro tiempo y a otra galaxia, se sintió descompuesto, derrotado, falto de imaginación, sintió que gritar auxilio en un ascensor era el último escalón del derrotismo, por tanto de la especia humana. Se sintió conmovido, ajeno a sí mismo. ¿Auxilo? ¿Lo habrá escuchado algún pana? No, Dios mío, no lo permitas. ¿Por qué habrá optado su mente por auxilio y no por “abran esta mierda que tengo sueño”? El paroxismo de todo esto arribaría cuando la autonomía de su callada boca completó el lugar común que antes que eso es más bien la delación de alguien que se quedó en el tiempo o, quizá, de que no pertenece a este tiempo, cosa que ya venía sospechando para su mala pata.

¡¡¡Socorrro!!!, truena en la noche, y se lleva la mano a la boca como pretendiendo recuperar el agua derramada, como si ese desgarrón lexical hubiera sido un parto cesárea. El parto, empero, sería morocho, porque con ambas palabras construirá seguidamente una canción que al entonarla le degolla: ¡auxilio, socorro, auxilio, socorro! Levita de la conmoción. Ha de estar perplejo, pero no se ve nada y es complicado hacer un análisis de su gestual.

Han pasado quince minutos de ese horror y se regocija de la posibilidad de que siendo madrugada nadie lo haya escuchado, porque ya ha tomado las precauciones para que esa humillación no vuelva a desatarse.

Se tranquila porque cualquiera es capaz de sobrevivir dos horas en un lugar garantizado de la delincuencia.

Otro tic maquinal finalmente lo salva. En sus bolsillos lleva, cual demente, dos celulares y se alboroza porque recuerda que existe un asterisco con el que puede llamar a los bomberos, a quienes pregunta interesadamente cuánto tiempo tardarán.

El estropicio en torno al ascensor lo hace sentir grande, liberado, ocurrente y en tanto pillo, mira que jugar esa carta de llamar a los bomberos y librarse de ese atasco. Se ve fácil, pero en situaciones como estas la mente se auto secuestra y no piensa cosas, se abstrae de la realidad, se bloquea y deja de servir para una mierda. En el epílogo, hay refunfuños para el conserje, quien recibe un curso instantáneo de cómo proceder a apagar los ascensores: debes llamarlo y en tu presencia desconectarlo, no al revés, desenchufarlo sin saber en qué piso anda. El buen hombre alega que una madrugada de navidad no circula nadie, y que además esos ascensores tienen un botón rojo para alertar la habitación de consejería.

Moraleja moraleja: Será mejor que te vayas conociendo a ti mismo y a tu hábitat para no sentirse un hombre del oscurantismo.

Hace días que arrastraba la preocupación de conseguir unos minutos para escribir una bagatela como esta y emplearla como excusa para despedirme este año de mis amables y bienaventurados epistolarios, con quienes espero seguir cruzando el angosto puente de 2010. Por ahora me esfumó hasta nuevo aviso, y para que no les ocurra lo que al pobre hombre del ascensor, les estoy avisando antes de apagarme. ¡Salud!

martes, diciembre 08, 2009

De yuppies y barraganas estamos llenos

Este asunto de los bancos intervenidos es un descalabro, pero para los grupos económicos que hacían surgido vertiginosamente al amparo de corrientes políticas (propias y extrañas), muchas evidentes, como la de Pedro Torres Ciliberto, de quien no hay que ser detective para saber que hacía las veces de testaferro.

Pero testaferros hay muchos, y conforme el Presidente avance en la investigación irá descubriendo nombres, y ojalá que también los venezolanos los descubramos.

Sin buscar mucho, ¿de quiénes eran testaferros la parranda de yuppies que saltaron enredados con el sonado caso del maletín de Antonini? ¿Cómo pudieron Carlos Kauffman, Moisés Maionica y Franklin Duran acumular tanta riqueza por esfuerzo propio? ¿Cuál es el método?

Estos muchachones, además, resultaron ser los mismos que habían comprado en cinco lochas un edificio anexo al Ministerio de Finanzas que tres días después le vendieron en millones de dólares al por entonces ministro Tobías Nóbrega?

Pero hay yuppies en escalas. Hay tipos a los que uno conoció comiéndose el último trocito de un cable y ahora le enrostran a uno riquezas medias sin el menor rubor. Gente además que alguna vez anduvo en el desvarío político.

Yo sé de uno que se prestó para jugar a testaferro del presidente de una institución del Estado, desde la cual esta caballero supo trepar hasta ordenar la contratación de una ficha suya en la dirección de prensa, plataforma desde la que se inventó un “plan de medios” costosísimo por el que supo cobrar su 20 por ciento. Ahora anda muy orondo colmado de lujos.

Conozco otro que ha empleado todo su talento en atornillarse en un cargo con tal de preservar el poder que le permite tener a turnos su barragana, fenómeno aborrecido en la cuarta, pero muy en boga en la quinta. Nos lo calamos como cosa natural. Hasta eso hemos llegado.

miércoles, diciembre 02, 2009

¿Quién es la versión venezolana de Uribe?

Una reseña de AFP da cuenta de los siguientes quejidos de Uribe: Uribe también se declaró “preocupado” porque, en su opinión, esta coyuntura ha sido aprovechada por otros países de la región para sustituir los productos de Colombia. “Me pregunto: ¿estamos en unión o no estamos en unión? ¿Hay propósito de unidad suramericana o no lo hay?”, reclamó.)


Uno lee esta vaina y después de controlar su arrechera pasa al optimismo: Colombia tiene que ser estremecida pronto, no puede ser que los colombianos le crean a semejante loco. O digamos más bien que el pueblo no le cree, pero es necesario que consiga los mecanismos que le permitan desamarrarse del nudo de esa parranda de locos. Ojalá que los burgueses bogotanos terminen de decidirse por el guerrerista Santos para que la atmósfera de torne interesante.

En la reunión de partidos de izquierda en Caracas Piedad Córdoba dejó clarísimo que si bien es cierto que ella militaba en el Partido Liberal, no era menos cierto la existencia de variedad de corrientes, siendo el tontuelo de Gaviria el derechista y ella la comecandela, cosa por demás obvia.

Lo que rescato del espiche es que noté ya cierta predisposición de lanzarse de una vez a la arena. Y si no lo va a hacer, pues que suelte amarras en favor de Petro, de quien corre esta leyenda esperanzadora: cierta vez el alto mando militar santandereño sostuvo una reunión con los líderes del Polo Alternativo Democrático, durante el cual Petro tuvo el escarceo de quitarse un zapato para golpear la mesa y después gritarle a los milicos: ¡ustedes tienen que entender y prepararse porque nosotros (la izquierda) vamos a gobernar este país! Los rostros de los gorilas se contrajeron y seguramente que hubo ascenso testicular en esos valerosos hombres de uniforme agringado que a la fecha hacen cursos para recibir órdenes en inglés: ¡Yes, sir!


En tanto, noto que en Venezuela hay más de un pichón que toma atenta nota de cómo ser la versión venezolana de Uribe y no morir en el intento. La mar seguro que Teodoro no lo es, no tanto por el agotamiento de su almanaque, sino porque después de tanto trajinar se descubrió en él que el virus del radicalismo es un sarampión que se le quedó contagiado para siempre, y lo demuestra el hecho de que al inicio de la Revolución Bolivariana dedicaba su pasquín para embestir a Miquilena acusándolo de hacer deslucir a Marlon Brando en la interpretación de Vito Corleone. De ese febril empecinamiento, Teodoro pasó a la nómina del ex Corleone sin ningún trámite. Entonces él no. Pero quién.


Yo veo a dos: primero a Leopoldo López, un regenerado muchacho nazi que ahora es militante de los movimientos populares, es decir, quiere parecerse al chavismo, que es lo mismo que hace Uribe: ponerse el ropaje socialista algunas veces, sin llegar a declararse converso pero tampoco dejándose envolver por la vieja política, esto para presentarse como lo nuevo, como el renovador -échale bolas- del futuro, que con el chavismo ya está escrito. Leopoldo es ahora, al mismo tiempo, un muchacho de las barriadas para el chavismo, y un enfant terrible en la mesita de la unidad, donde lo asumen como el problemático sobrino metido en problemas de adicción a estupefacientes.


Un segundo candidato es -y no veo más- Capriles Radonski, quien no pierde lance para proclamarse bolivariano y además mirandino, porque gobierna en el estado que lleva el nombre del precursor (ni siquiera por sus proclamas emancipadoras). Ahora convoca marchas con su burocracia para reclamar que el presupuesto sea calculado a precio de barril de petróleo.


¡Bárbaro! Este hijo de puta hasta ayer nomás salivaba cuando el precio se precipitaba. Cada avance al hueco era celebrado con vítores por anclas y titulares, y las vocerías se ponían retadoras: vamos a ver cómo vas a hacer ahora que no vas a tener para sostener la misiones.

Era un rezo colectivo para que el barril se hiciera agua y por ello hasta sensato les pareció cuando el presupuesto nacional fue reconducido sobre la marcha. Pero ahora que Venezuela sorteó las tempestades y cuando parece que el sol brillará con intensidad a partir de la reunión Opep de finales de este mes, se desesperan y mandan pal coño su falso razonamiento de no al despilfarro (tesis también asesinada porque las reservas han alcanzado su pico máximo).

Vencidos en sus sortilegios, ahora hambrientos rugen para que se abran las compuertas del botín, sobre todo en vísperas de las elecciones que al parecer los va a sorprender sin músculo financiero, porque andan dispersos en sopotocientas corrientes y el tío no haya a quién direccionar los recursos, de suerte que se sabe que muchos aspirantes se quedarán sin los subsidios.


Prender velones para que el país se arruine y en carambola denunciar el excesivo gasto social para al cabo de un año salir a marchar para que el presupuesto nacional sea fundamentado en los inasibles precios del petróleo, es una actitud muy de Uribe, quien lanza bombas a los vecinos y llena su país de bases de guerra y después sale cándidamente a gemir: ¿Pero estamos en la onda de la unión o no? ¿Hay integración o no?

martes, noviembre 24, 2009

Señal chilena a Colombia

Sigo milimétricamente el desenlace de la elección presidencial en Chile, a cumplirse en diciembre. Lo vigilo porque por primera vez en la historia de ese anquilosado país (Allende aparte) se registra una falla sísmica en su estructura social por el surgimiento del fenómeno encarnado por el jovencísimo Marco Enríquez Ominami, que tiene a la disfrazada Concertación aterrada y tirando desesperados puentes ¡al Partido Comunista! para que le arrime sus votos.

Una reciente encuesta, que los chilenos consideran decisiva, indica que el derechista Sebastián tiene 36 por ciento de simpatías y se da como un hecho que pasará a una segunda vuelta, porque está lejos de una mayoría absoluta. Los resultados ubican al dinosaurio de Eduardo Frei con 26 por ciento, acechado por Enríquez, quien sacó 20 por ciento, aunque su ascenso es sostenido y su pase al balotaje queda a tenor de arrebatarle dos puntos en un mes al petrificado de Frei.

El cercano triunfo de Enríquez, incluso su solo pase a la segunda vuelta, puede significar un eficaz mensaje a los hermanos colombianos de que ellos también pueden emanciparse.

El escenario chileno puede ajustar o desajustar tuercas en la América Latina. Si gana la derecha, se reagrupará con Panamá y Perú y Colombia. De hecho, estos aspavientos de Alan García por el espía no son sino una pueril estrategia por intentar llevar agua al molino de Piñera.

Pero si Enríquez termina de emerger, otros serán los amaneceres latinoamericanos, porque en sí mismo, por su irreverencia y sus críticas a la vieja clase política, se erigirá como emblema de los nuevos tiempos que reclama la América Latina: renovación radical.

Cada vez que ocurre un señal como la que Enríquez significa, se emite un mensaje tácito y telúrico a los pueblos oprimidos por las oligarquías.

martes, noviembre 17, 2009

Ernesto Villegas se equivocó

Ernesto se equivocó de largo al calcular que la sala José Félix Ribas del Teresa Carreño sería espacio suficiente para albergar a sus invitados que el miércoles pasado acudieron a la presentación de su libro “Abril, golpe adentro”.

La convocatoria era a las seis de la tarde, pero mucho antes me cuentan que ya había una enorme cola de gente. Yo llegué a las seis y media y había una aglomeración (un tumulto) de personas en la entrada de la sala, cosa que al voleo atribuí al hecho de que los trabajadores del teatro hubieran saboteado el ingreso, virtud de los cartelones pegados en las paredes exigiendo reivindicaciones contractuales.

No. Ese gentío era el que se había quedado afuera, pues en la José Félix Ribas ya no cabía un alfiler. Esta inusual circunstancia llevó a Ernesto a salir y primero bautizar su libro entre la muchedumbre que afuera anhelaba ingresar. Luego regresó e hizo un segundo acto formal. Los ejemplares que estaban vendiendo en las afueras, no duraron un suspiro. Ojalá que de verdad Mercedes Chacín haga sus mejores esfuerzos por conseguirme uno.

Que yo sospeche, ningún escritor (u ensayista) de este país es capaz de llenar medianamente ese recinto. Porque colmarlo significa que estamos en presencia de un best sellers. Creo, de hecho, que el único que puede hacerlo es Chávez. Yo he estado en ese mismo lugar para otros bautizos y aquello siempre ha estado escaso de gente.

Por tanto, imagino que esa noche Ernesto no pudo conciliar un buen sueño de tan abrumado por tan abrumadora e inesperada pero afortunada respuesta, seguramente fruto de la confianza que ha sabido ganarse en el desempeño de su oficio periodístico y del cariño labrado con la gente.

Ya quisiera un político de cualquier pelaje tener esa convocatoria que arrastró Ernesto el miércoles. Por tanto, la primera reedición va a tener que presentarla en El Poliedro.

miércoles, noviembre 04, 2009

Artistas fachos

Tim Robbins, Sean Penn, Kevin Spacey, Plácido Domingo, Andrea Bocelli, Oliver Stone, Naomi Campbell, Benicio del Toro, Danny Glover, Benicio del Toro, Michael Moore, Courney Love...

La sensibilidad de la flor y nata del entretenimiento mundial ha sido tocada por la Revolución Bolivariana. No así puertas adentro, donde un importante número de artistas se deja chantajear por Globovisión e imposta un lloriqueo, a pesar de lo inaudito que resulta ver a un país cultural que tiene que habilitar hasta plazas públicas porque la cantidad de obras supera a la capacidad de espacios.

Siempre que una sociedad entra en recesión, o cuando un país vive sumergido en una crisis, los artistas pasan hambre. En Venezuela todas las semanas hay cuatro y cinco monólogos nuevos y nunca país alguno había financiado la cantidad de películas que se han estrenado en Venezuela en los años recientes.

Pero nuestros artistas ni siquiera son capaces de analizar la relación entre el empuje de sus oficios y el bienestar del país. Creen que el público llena espontáneamente los sillones, sin comprender que es por una dialéctica social. Una nación que va mal en su economía tiene en sus actrices y actores los primeros desempleados, las víctimas protagónicas.

No sólo que están impedidos de comprenderlo, sino que entienden y se ufanan de lo contrario: ellos triunfan y se ganan el realero a pesar de la opresión. Es lo mismo que lo sucede a los humoristas: tienen diez años abarrotados de ganancias pero sin que les tiemble un músculo de la cara aseguran que se desempeñan en medio de una dictadura. Son los peores vaticinadores del fin de la libertad de expresión y encarnan, al mismo tiempo, la negación de ese anuncio.

Pero si alguien se asume chavista, enseguida le cae encima una aplanadora que no es otra cosa que una brutal censura. A esta locura del show business también sobrevive la Revolución Bolivariana.

miércoles, octubre 21, 2009

Marjorie Bolívar

Un hogar de por sí congestionado ha entrado en crisis por la llegada inesperada de una niña felina ahora convertida en toda una adolescente de seis meses, y que en tal condición ha extremado requerimientos y atenciones.

Llegó un día martes luego de que su benefactora la rescatara de un destino incierto, pues el administrador del caserón donde había nacido anunció que se deshacería de ella si nadie la reclamaba.

En casa estaría cuatro días, porque el sábado siguiente sería entregada a alguna sociedad protectora. Empero, algo dentro de mí empezó a sospechar de un ardid porque parte importante del presupuesto familiar empezó a desviarse para la adquisición de su alimento.

Mi preocupación adquirió ribetes de drama cuando en un rincón de la sala fue instalada una ponchera llena de arena fina y costosa para que la educada muchachita depositara allí su materia fecal, de olor comparable al del azufre. Indicio claro de que esta joven pronto se convertiría en la reina de la casa. Presunción que se elevaría a la categoría de noticia confirmada cuando llegado el sábado nada ocurrió, no hubo traslado a centro benefactor sino a una clínica veterinaria, circunstancia que siguió desangrando los menguados ahorros hogareños. Además de aplicarle una vacuna desparasitante, le fueron recortados los garfios. Qué alivio.

Para drenarle correctamente las inquietudes propias de su condición, se realizó una inversión en un yoyo que en el ascenso emana una luz roja que ella persigue entusiasmada.

Y así, cada espacio ha ido adquiriendo su personalidad. Por ejemplo, dos sillas señoriales de cuero que son de mi más alta estima, han sufrido los rigores de actos pueriles: agarró los espaldares para practicar rapel. Y desde la cúspide práctica triples saltos mortales, que son su entretenimiento favorito.

Al principio no tenía nombre. Entiendo que se trataba de una estrategia para lograr que ella se instalara sin mayor resistencia, porque estábamos hablando de un ser anónimo. Alcanzado este propósito, entonces los esfuerzos fueron concentrados en bautizarle acorde con su estampa de cacri.

“Enmienda”, propuso una amiga que supo del dilema. Uuummm. Rechazado. Entonces la misma amiga dijo que se le pusiera el nombre del desalmado patrono pero en femenino. Hubo un paseo por variedad de nombres hasta que la benefactora decantó por uno incomprensible para todos: Marjorie.

Ya bautizada, ocurrió un hecho que ratificó todas las sospechas: la niña viajó en avión al occidente del país para serle presentada a sus abuelos durante el asueto carnestolendo. Para ello, ni más faltaba, se requirió de la compra de una jaula especial, además de la aplicación de un calmante para que no se pusiera nerviosa.

Con sus abuelos hizo las delicias. Estaban chochos y hasta confinaron en el patio trasero a cinco perros celadores para resguardarle la paz y el sosiego a Marjorie. Increíble lo que esta joven trepadora estaba logrando.

A su retorno a Caracas esta muchachita vino ufanada y sin mayor trámite se instaló en la cama matrimonial como una más. En sus noches de insomnio, se dedica a perseguir y morder todo dedo que se le atraviese. Desarrolló esta fijación. Entra y sale de la habitación a su libre albedrío.

Con el transcurrir de los días, parece que esta jovencita ha comenzado a cometer travesuras relativas a su condición de adolescente: se sospecha que se escapa por el balcón quién sabe a dónde, porque regresa curtida y agazapada, como quien espera un regaño.

Ha cumplido seis meses, etapa que según las cyber investigaciones es la más crítica hormonalmente hablando. La cotidianidad confirma esta tesis, porque cada vez que Marjorie se ubica en el aposento, se pone boca arriba y abre las patas para que se le acaricie el vientre. Es ahora un ritual.

Su benefactora anda en vilo, decidiendo entre dejar que la naturaleza fluya a su manera o esterilizarla. Pero esto último tiene generado un conflicto ético, porque privarla del hecho materno tiene su componente criminal.

Creo que la etapa culminante de su consolidación en casa está en desarrollo: en confabulación con su protectora se posa sobre mis piernas y adopta posición y gesto lastimeros, mientras una voz que simula ser la suya insiste en: reconóceme, por favor, yo soy tu hija.

martes, octubre 13, 2009

Naftalina


En estos días le comentaba a un amigo mi deseo de desarrollar y conducir un programa radial al que he concebido nombrar Naftalina.

El amigo mueve el entrecejo cuando le explico que será un programa dedicado a la denominada canción chatarrita y a su época.

Un programa en cuya presentación tenga un intro con Tren de medianoche a Georgia, que lo mezcle con No es una carga, es mi hermano y quizá con unos acordes calladitos de contrabando allá en el fondo de Hotel California, para amelcochar y neutralizar al inconsciente.

Mientras apasionadamente le voy relatando el plan de fuga, el pana va acentuando su silencio, hasta que lo emplazo a que me diga de una vez que si un programa de esta característica no lo escucharía ni Cappy Donzella.

Su preocupación es de otro orden. ¿Lo vas a pasar en una emisora comercial? Su pregunta esconde un fondo ideológico: ¿Tú crees que las radios alternativas van a poner música gringa? Lo desbarato. Le digo que ya la ponen, pero que además, ¿cómo puede ser un revolucionario rehén de prejuicios tan gafos? El intercambio termina en bronca y, como sucede en cada desencuentro, cada uno se repliega.

Por lo que no tuve oportunidad de argumentarle que si alguna vaina ha sido revolucionario en esta vida, ahí están de primero las canciones chatarritas, porque fueron el signo de un tiempo rebelde, irreverente, alzado, cuya válvula de escape eran estas canciones que te inoculaban la mente para hacerte un inconforme.

A usted le dicen que una canción se llama No es una carga, es mi hermano, y usted sabe que allí hay un drama arrabalero, el capítulo cumbre de una telenovela latinoamericana, pero una vez que oye al cantante destripar los sentimientos con su tempo barítono, a usted el cuerpo se le indigna y sin saber inglés entiende que allí hay un mensaje que nos instiga a emanciparnos.

Le expongo a otro partner la idea para que la requise y es tanto su militancia en la chatarra, que con voz de tenor dice: no concebiría un programa así sino comienza con Canción de la prisión. Entonces me cayó la locha: no debo seguir curucuteando a la gente, todo el mundo tiene su favorita y tampoco es que uno esté para estar calándose el manantial de evocaciones ajenas, las propias me rebasan. Es más, quédense con su programa.

viernes, octubre 09, 2009

Culazo



La oposición quedó tan desbaratada y ensartada con la pelada de culo, que hay que seguir hundiéndole el dedo.

Propongo que cada uno de esos culos sea identificado, que se inicie un intercambio en la superautopista para individualizar cada culo y preguntarle a su dueño que si lo volvería a pelar, que si reivindica a sus escuálidas pero honradas nalgas.


Porque después de darlo, andan agazapados, como señorita que piensa que todo el mundo la observa en la calle porque se han dado cuenta que ha sido desflorada.

Hay que sacarlos de la madriguera de la vergüenza y decirles vamos, machos, digan que esos culos son suyos y que ustedes hacen con ellos lo que los cuerpos les pidan.


Porque algún culo tiene que echar sangre. Son como ocho culos los que se exhibieron, así que seguro rápido damos con sus derechos de autor. Además, ¿son de paquete esos culos?


Me imagino la jornada internauta de individualización: “Coño, ¿pero esa cara no es de Juan...digo, ese culo?”. Ajá, Juancito, te vamos a regalar una desechable para que tengas mejor cara.

Diferente sería que las niñas manitos blancas se bajen los trocitos de tela. Ahí la cosa cambia, porque uno hasta las apoyaría. Además, coño, si las muchachas se las bajan entonces sí acaba este gobierno.

miércoles, septiembre 30, 2009

Cama y mesa


Seguramente que Fernandito Villalona forma parte del acervo personal de cada uno de ustedes. Al menos mi memoria colapsa de recuerdos con las canciones de este caballero, una potente leyenda musical que iluminó los desconcertados años de la Generación 90, de la que posiblemente yo formé parte pero echadito hacia la esquina, más bien en contra de mi voluntad (un perfecto renegado).

Para las perspectivas pueblerinas, Villalona venía a ser algo así como la lejana luz de un barco que se acerca parsimoniosamente y que se detecta en la noche desde el muelle de una pequeña comunidad perdida en los confines de un país abatido, es decir, una novedad rara pero anhelada, un tema bien sabroso de conversación desprendido de lo incierto, un orgullo injustificado, el titular de primera a falta de mejores acontecimientos. Porque Fernandito ni siquiera era que hacía poesía, sino filosofía, sobre todo para quienes teníamos la angustiante afición de problematizar las cosas más sencillas de la vida, como ir a bailar –o a hacer las veces- a la discoteca Los Gallegos de Valle de La Pascua, de donde Ramón Blanco y este servidor se largaban ofendidos a plena madrugada porque el disc jockey incurría en la sensatez de hacer rodar el acetato que contenía el tema “Amaneciendo”, lo que quiere decir que nos proclamábamos propietarios municipales de Fernandito Villalona. Era una manera de drenar la irreverencia con la que empezábamos a curtirnos, claro, pero eso lo sé ahora.

Nosotros entendíamos que se escuchara a Wilfredo Vargas, porque era cosa del vulgo –cuán equivocados por tantos años, Dios mío, cómo no entender entonces que El jardinero iba a ser un mito milenario-, pero Villalona estaba en un templo, era nuestra religión y como tal le teníamos su altar con sus velones encendidos. Era algo que irremediablemente habría de quedarse para siempre en nuestras vidas.

Cuántas tertulias madrugadoras, cuántas clases echadas por la borda, cuántas incendiarias discusiones con Henry Arteaga –un vallemetío que recaló desde Barquisimeto con los primeros long play de Villalona-, cuántas novias inasibles, cuántos besos perdidos por no saber decir te necesito, cuánta tristeza añejada, cuánta vida estropeada, cuánto talento sin florecer, cuánta pobreza sonrojada, cuántos aguaceros de ilusiones, cuántos llantos comprimidos, cuántos odios macerados, cuánto malditismo derramado, cuánta voluntad para que tener que entender al mundo por ultraje, cuánta buena voluntad con los iguales, cuánto estímulo por inyección propia y cuánto egoísmo inoculado por la atmósfera.

Todo ese verguero se me ha venido encima recientemente cuando en el bulevar de Sabana Grande he detectado parado tomándose una cerveza al mismísimo Fernandito Villalona.

Instintivamente no hice sino llamar a Ramón, quien garantizado de que yo me le acercaría, me imploró que le introdujera una sonda a los latidos de su corazón para extraer elementos con los que en una próxima congregación analizar, en retrospectiva, qué había detrás de los temas “Cama y mesa” y “Seré”.

Hice el recorrido, que tuvo tantos atajos como quepan en seis cervezas, y que oportunamente estaré transmitiendo por este mismo canal en día y hora indescifrables.


Posteadito: ¿Alguien sabe dónde conseguir confiables dólares del mercado intangible? Lamento este feo, pero tengo una urgencia familiar que desde luego no aspiro ni tengo tiempo de resolver vía Cadivi, y nunca como ahora me vendría bien una buena amistad. Senqiuverimucho.

Enriquecida por El Caracazo


Por cuenta de El Caracazo, Liliana Ortega y Cofavic (es la misma cosa, esta dama se adueñó de lo que nació como una genuina trinchera de lucha popular) reciben subvención de al menos 30 poderosas instituciones mundiales, entre las que se cuentan, faltaba más, la embajada de Estados Unidos, ONU, USAID y la Fundación Konrad Adenauer, etcétera largo. Pero usted se mete en la página de Cofavic (cofavic.org.ve) y le salen con la trampa de que la sección donde debe informar de su financiamiento está en construcción.

Es tan boyante la cuenta bancaria de Cofavic, que todos sus trabajadores, desde el más humilde hasta su directora ejecutiva (Liliana Ortega) y su presidenta Hilda Páez ¡ganan sus salarios en dólares!

La señora Ortega es la directora ejecutiva de Cofavic, y es la vocera , pero para barnizar de popular a su ONG puso como presidenta a la señora Hilda Páez, madre de un joven asesinado en El Caracazo. Ortega le tiene montada una custodia personal para asegurase de que no tenga acercamiento con los movimientos populares de Petare, donde vive la señora Páez (su hijo fue asesinado en el barrio Maca).

A las multimillonarias corporaciones que la financian, Ortega le rinde cuentas con informes constituidos exclusivamente por recortes de prensa de El Nacional y El Universal. Donde estos medios dicen que hay ejecuciones extrajudiciales, ella manda a una periodista para que recabe notas de prensa locales y así arma cuadernos que entrega a sus asalariantes.

Estuvo años acorralada por los adecos y copeyanos que no reconocieron los crímenes de El Caracazo, pero la Revolución los reconoció y los indemnizó, y ella se quedó sin alegato y se refugió en el arte de crear intrigas entre los familiares de las víctimas para que exijan el dinero de la indemnización, para que se echen cuchillo entre ellos.

El pueblo de Venezuela, en la memoria de los caídos durante El Caracazo, debería auditar la propiedad y las cuentas de Cofavic. Nos quedaríamos locos con los resultados.

lunes, septiembre 14, 2009

La América en punto de inflexión


Al cabo de una vertiginosa década de renovación política, la América inicia un nuevo punto de inflexión. Comienza el venidero 25 de octubre con las presidenciales en Uruguay, donde el Frente Amplio se proyecta a retener el poder, sólo que transfiriéndolo de un tibio Tabaré Vázquez a un candente Pepe Mujica. Continúa en diciembre de este año con la cantada victoria de Evo en Bolivia.

Pero las relaciones de poder se pondrán a prueba este mismo diciembre en Chile, donde por primera vez –post dictadura- el anquilosado Partido Socialista y la Concertación cederán el poder, bien a Sebastián Piñera, con lo cual el imperio buscará abiertamente imbricarlo con Bogotá, o al joven senador disidente Marco Enríquez-Ominami, que ha sostenido posiciones cercanas al ALBA.

En 2010 toca a Colombia, pero no es la misma situación de 2006, porque Uribe está desgastado y eso lo aquilatan bien las fuerzas imperiales, que si deciden jugar con Santos, quizá cometan un error histórico, pues el Santos guerrerista y racista es el adversario soñado para la izquierda, cuyo chance estribaría en Gustavo Petro y mucho más todavía en Piedad Córdoba.

Brasil vota en 2010, y no es tan seguro que el PT gane (por el exceso romanticismo de Lula), aunque su eventual derrota no será facturada por la reacción, sino por el Partido Comunista.

En 2011 se elige en México y Perú, pero ambos resultados serán directamente proporcionales a lo que haya ocurrido en Colombia y en las parlamentarias venezolanas de 2010, donde el proceso revolucionario y sus vástagos continentales tendrán su personal punto de inflexión.

martes, agosto 11, 2009

A BORDO DE LA FLOTA CUBANA DE PESCA


Hace unas noches estaba escuchando en Globovisión una entrevista que le hacían a Soledad Bravo, una muy buena cantante venezolana que toda su vida ha vivido a costillas, principalmente, del trabajo creador de Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, insignias de la trova cubana, nada menos.

Soledad ahora no cree en lo que pregonaba en sus cantos, no cree en el poema del son desangrado y hasta se permitió cantar esa noche la canción El elegido, de Silvio. No dejó de causarme una leve irritación arrítmica reconocerla tan pitiyanki (que está en su derecho) y tan elegida, porque hay que estar descompuesto mentalmente para entonar El elegido tan bellamente y al mismo tiempo andar diciendo que estamos en una dictadura encubierta.

Le hice estos comentarios sueltos a una amiga, quien se atragantó con la empanada que engullía para decirme que yo no había visto llaga, porque la muy Soledad hace un tiempito que había tenido las santas de dedicar, escúchese bien, dedicar, la canción de El elegido a Nixon Moreno. Mi arrechera ascendió a la escala de pre infarto.

Como se sabe (cosa de la que él se ha quejado), toda canción de Silvio se desparrama en múltiples y libres interpretaciones, cada cual más loca e infundada (como aquella de que con el unicornio azul se estaba refiriendo a su anhelo por un bluyín; o como que con Te doy una canción estaba suplicando por el polvillo). Lo que demuestra que sus canciones son poemas monumentales, capaces de habitar a cada persona con un ADN personalísimo.

Una que otra aclaratoria ha hecho Silvio al respecto. Por ejemplo, que efectivamente en 1969 compuso quizá su poema más nostálgicamente desgarrador y amoroso como lo fue De la ausencia y de ti (un título que por sí sólo nos vuelve mierda a los melancólicos), dedicado a una mexicana que en La Habana le esguachingó el corazón (actualmente son panas). Que esta canción sea clasificada por el mismo Silvio como una de las más nostálgicas, hay que echarle bolas, siendo que cada verso que este caballero canta es una nostalgia en sucesión.

Otra aclaratoria de Silvio se corresponde a otro tema suyo descifrado igualmente en 1969, e inspirado en los sucesos acaecidos el 26 de julio de 1953 en el cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, cuando más de 100 guerrilleros combatientes contra la dictadura de Fulgencio Batista se vieron frustrados en el asalto al cuartel Moncada.

Uno de los líderes de aquella acción heroica fue Abel Santamaría, quien cayó preso en el asalto en su responsabilidad de tomar el hospital civil.

El descalabro lo puso en manos de sus enemigos, quienes lo torturaron para que delatara a sus compañeros. A los 26 años, y habiendo dejado de lado una vida colmada de suficiencias, aguantó serenamente la tortura, que comenzó a palos y prosiguió con la quema de uno de sus brazos; luego sus ejecutores le sacaron un ojo y Abel soportó estoicamente este salvajismo. Y murió sin abrir la boca. Semejante actitud la de su hermana Haydee (bienaventurada, con los años, de la Casa de Las Américas y madre putativa de los rebeldes de la nueva trova –en realidad, la dedicatoria de Silvio fue para ella-), a quien pusieron a escuchar y ver las torturas a su hermano para que fuera ella quien delatara. No lo lograron y aquel capítulo familiar quedó sellado para siempre en la memoria de los pueblos de América Latina, que honra con el recuerdo a sus mártires.

Del gesto indescriptible y sublime y bello y espeluznante de Abel, quedó su legado para la historia de la Revolución Cubana, que lo reconoce como a uno de sus héroes. Quince años después, Silvio le compuso, a bordo de la flota cubana de pesca, El elegido, que esta coñitoesumadre de Soledad Bravo ha venido a profanar dedicándosela al delincuente de Nixon Moreno.

martes, julio 28, 2009

AYUDEMOS A OBAMA


Mi amiga Sandra Guinea me escribe un correo desde Centroamérica para reclamarme mi ausencia del tema Honduras. Atribuye mi desánimo a que no es un asunto de Venezuela.

Le digo ahora que la acompaña la razón en una cosa pero la desacompaña en otras. Cierto que no he escrito sobre Honduras, tal vez porque excepcionalmente he andado hablando más del caso Honduras que escribiendo. Pero se equivoca cuando juzga que lo que ocurre no ocurre en Venezuela. Cualquier sesudo sabe que el epicentro de la crisis es Venezuela, y el desenlace está en veremos a la espera de Obama, que no de Estados Unidos.

En algunos programas de radio y en conversaciones informales he venido diciendo, como es obvio, que la embestida es contra la idea de los procesos constituyentes (nada es más poderoso que una idea cuya época ha llegado).

Si el proceso constituyente se agilizaba en Honduras, el ALBA iba a mover el tablero con una jugada de oficio: Nicaragua y El Salvador escoltarían inmediatamente la seña. Y por efecto Belice, y de carambola por la dinámica (y dialéctica) sociopolítica ¿ascendería hasta ¡México!?

Al menos en México el tema iba a ser parte del debate, y en función de la idea constituyente giraría la opción que podría tener López Obrador de refundar a los aztecas. Se suponía que el estallido de Centroamérica causaría alguna ebullición a la mexicana.

Como se ve, se trata de una escalada, de un ascenso hasta imaginario (de Suramérica sube a Centroamérica con pretensiones de hacer cúspides en los yuneisteis).

Antes de que la sangre se asomara en el horizonte, el poder económico estadounidense ha encontrado ocasión de poner en trance a Obama para que diga si es marisco o molusco.

A su modo, Obama había emprendido una lenta pero interesante transformación de la mentalidad gringa. La hegemonía no pretende dejar desarrollar mucho esta cabuya y desde la base militar de Honduras lo reta permanentemente a decir con quién está (el silencio otorga, claro).
De modo que el adefesio militar y político de Tegucigalpa no reta a nadie, no es contra la OEA y LA ONU y Mercosur y Río y ALBA que hacen sus carantoñas.

La jugada consiste en detener a Obama, y la respuesta que se espera es la de Obama, quien no tiene otra opción que el silencio, y será mejor ir comprendiendo esto y acordar la incursión de Zelaya en Tegucigalpa para que el balón quede en manos del poder yankee.

Si Obama decantara por una posición dura a favor de restituir la constitución hondureña, inmediatamente sus adversarios polarizarían al pueblo estadounidense con el estúpido dilema de chavista y antichavista. Es lo que Obama no quiere hacer, pues lo quiere meter como el perro. Hay muchos pobres en Estados Unidos a quienes no tiene por qué disgustarles que el grueso del presupuesto se gaste en ellos. Demasiado ambiente servido para la propuesta de voltear al país. Estados Unidos, a fin de cuentas, es una bomba de tiempo, y los imperialistas no quieren a este tiempo de constituyentes. Si los Estados Unidos es un pueblo de pensamiento de avanzada, ¿por qué va a esquivarle el cuerpo a hablar una nueva constitución?

Obama no tendrá propuesto llegar y lanzar un decreto llamando a la Asamblea Nacional Constituyente, pero sus pequeños (a veces imperceptibles cambios) irían moldeando la rígida estructura del alienado pueblo estadounidense. Es la única vía, porque si Obama intenta su terapia política por electroshock, como sí ha ocurrido en Suramérica, es completamente inviable y sería sacado del poder a través del congreso. Sólo le queda el camino de la vaselina y antes de que la penetración se hiciera irreversible, los dueños de ese país han logrado una jugada inteligente a sus fines: detener la gestación revolucionaria en USA.

Y el poder gringo, se encarna en el rostro y el cuerpo de la Hillary Clinton. A ver, cuando se produjo la entrevista con Globovisión (donde el versátil Leopoldo Castillo se dedicó a leer letra a letra las preguntas del libreto), la intención clara era evitar que el repique del golpe en Honduras viniera por vía de Globovisión. Es que una de las preguntas y su respectiva respuesta delataron este propósito. Es decir, bueno, dimos un golpe y seguramente el ALBA moverá uno de sus alfiles contra un caballo nuestro, será mejor advertir que eso nos disgustaría, precisamente ahora que el canto de mate a los golpistas queda de nosotros. Esperen a ver si nos decidimos.

Así que los minutos conspiran contra el ALBA y no veo más camino para Zelaya que llegarse mañana mismo a Tegucigalpa y martirizarse en serio. La patria grande se lo agradecerá y le hará un pequeño espacio en la Historia. Y queda de nosotros ver cómo ayudamos a Obama, uno de los sufridos de este cuento.

domingo, julio 19, 2009

Luisa Ortega Díaz versus el pueblo

Introito:
Recientemente la fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, publicó en Últimas Noticias una opinión defensora de su propuesta de instaurar una ley de delitos mediáticos. Como en este texto ella expone la nuez conceptual de su planteamiento, me he tomado la atribución de ofrecer mi opinión sobre el tema sobre el de la fiscal general. Abajo, sus ideas en color negro, y los comentarios míos remarcados en rojo.

Por cierto que no he visto que los periodistas dolientes de la Revolución Bolivariana estén discutiendo este asunto. Me temo que hay un conformismo y cierto placer de que haya tenido que venir una abogada a pretender llenar nuestras lagunas mediante un decreto.

pd: a través de su equipo de prensa ya hice llegar o intentar hacer llegar esta reflexión a la fiscal general.

Delitos mediáticos

Por: Luisa Ortega Díaz

El artículo 60 de la Carta Magna establece que toda persona tiene derecho a la protección de su honor y reputación. Este derecho está protegido a través del Código Penal, que establece sanciones para los delitos de difamación e injuria. Es decir, frente a un derecho el Estado otorga la garantía de sancionar a quien exponga a otro al desprecio público.

Hay jurisprudencia[1] que sostiene que el derecho a la información (de la ciudadanía) está por encima del honor, esto en el entendido de que el peor asesino también tendría derecho a no ser sometido al escarnio (la prisión ya supone suficiente castigo). Pero, efectivamente, el Código Penal otorga herramientas a quienes se sientan vulnerados por el ejercicio periodístico. Lo que quiere decir que quien se sienta difamado o injuriado, necesariamente debe concurrir a los tribunales y pasar por el malestar que esto supone desde todos los aspectos, como tener que contratar un abogado y disponer del tiempo para someterse a un maratón judicial.

Por otra parte, el artículo 58 del texto constitucional, que regula la libertad de expresión, establece el derecho de las personas a la información oportuna, veraz, imparcial y sin censura. Ante la violación de este derecho no existe ninguna protección, pese a que este artículo señala que la comunicación comporta deberes y responsabilidades. Es decir, en caso de que las personas no obtengan información veraz o cierta, no es posible sancionar penalmente a los responsables, pues la conducta se considera atípica.

Este artículo tiene contradicciones y vacíos que me permito exponerle: de suyo, la información tiene que ser veraz, lo contrario lo niega. Así que una primera contradicción viene por la vía del pleonasmo. Lo mismo que oportuna, es decir, el concepto de noticia lleva adherida como siamés la noción de perentoriedad (noticia es algo que pasa y que se informa rápido). Y lo de imparcial se niega en la misma Constitución cuando se afirma que la libertad de prensa y la libertad de opinión y la libertad de expresión se garantizan. De modo que desde el mismo momento en que editar un periódico es lícito, en ese instante se está licenciado la parcialidad. De hecho, en la praxis esto está legitimado cuando nos preguntamos que cuál es la línea editorial de equis medio. Y finalmente, hay un vacío que enmarca todo el problema: en realidad estamos hablando de medios de información (que recaudan y suministran información). La comunicación trasciende orbitalmente a la información, al punto de que estamos en presencia de dos teorías distintas y en ocasiones diametrales. La teoría de la información es apenas uno de los tantos tópicos de la teoría de la comunicación. Tanto es así, que el mismo artículo garantiza que el derecho a recibir “información oportuna…”.

En las últimas décadas hemos sido testigos del auge de los medios de comunicación (información). A través de ellos se conoce lo que ocurre en el mundo, se emiten opiniones, se publicita y hasta se incita: Es conocido cómo en febrero de 1898 el empresario de los medios de comunicación (información) William Randolph Hearst, azuzó la guerra entre EEUU y España apelando a la manipulación de hechos tras una supuesta destrucción del acorazado norteamericano Maine en la bahía de La Habana. Con estas noticias, además, el empresario aumentó las ventas de sus diarios. No manipuló, inventó.

En fin, ciertos medios cuentan los hechos a su manera (irremediable) y, en muchos casos, premeditadamente, sin importar el impacto que la noticia tiene en la población (los medios, justamente, tienen por razón de ser el de impactar a las sociedades). En 1938, el guionista y productor estadounidense Orson Welles generó pánico en Nueva York al adaptar en radio la novela La Guerra de los Mundos, que trata sobre una ficticia invasión extraterrestre. La histeria colectiva generada demostró el poder de los medios de comunicación (información). Buen ejemplo, ¿tuvo la culpa Orson Welles por la excesiva credulidad de los habitantes de Nueva York? El punto es, doctora, que lo emitido en un medio tiene, precisamente, valor en la medida en que unos usuarios disciernen o no sobre lo que se les informa. Si fuese fácil de creer lo que El Nacional o El Universal escriben, o lo que Globovisión emite, el presidente Chávez estuviese liquidado hace algunos años, incluso antes de emerger.

Con el paso del tiempo la historia se repite y las manipulaciones de algunos medios han aupado desde crímenes de guerra, como en Serbia, hasta golpes de Estado, como en Honduras. Y como en Chile y como en Venezuela y en todos lados. También se usan para sostener dictaduras encubiertas como democracias.

Venezuela no escapa de situaciones similares, y frente a éstas no existe garantía de que el Estado imponga las sanciones a quienes en forma dolosa difundan informaciones inexactas o no veraces. Por ello desde el Ministerio Público promovemos la sanción de la Ley contra Delitos Mediáticos, para regular la actuación de los medios.

Doctora Ortega, usted misma ha citado los artículos constitucionales 58 y 60 como garantía de la ciudadanía frente al desempeño de los medios.

En todo caso, doctora Ortega, con su respecto, a mí me parece percibir de su genuina preocupación que la conclusión es que tales artículos son insuficientes, pues la gente no los ejerce. Y se crea un cuello de botella de liberalismo e impunidad.

Digo esto porque, por mucho que le meto coco, no veo factible que podamos con una ley de delitos mediáticos, porque cada noticia que se escriba o se emita deberá estar acompañada de un juez que signifique la garantía de veracidad. Esto no tiene aplicabilidad, porque la conclusión nos pondrá a debatir cuándo una información es verdad o no, y de allí a debatir plenamente el concepto de la verdad, no hay barreras.

Sin contar que tendría que crear usted una fiscalía de medios, en la que se dediquen a leer todos los impresos y todas las televisoras y radios para ir determinando qué es verdad y qué no.

Usted podrá decirme que ello no es necesario, pues no aplica la variante de noticia críminis, sino que se actuara a instancia de un tercero.

Si esto es cierto, ¿no puede ese tercero invocar los artículos 58 y 60 y acudir ordinariamente a un tribunal?

Doctora Ortega, permítame este abuso: creo que la génesis de su preocupación está en el artículo 57 constitucional, que garantiza el derecho a réplica, que se ha vuelto obsoleto de tan poco recurrido.

Inciden factores emocionales: nuestro pueblo sigue percibiendo a los medios y a sus periodistas como templos inaccesibles, como entidades intelectuales contra las cuales hay poca capacidad de confrontación.

Si nosotros logramos extraerle esa debilidad a nuestro pueblo, los tribunales venezolanos se verían atestados cotidianamente de acusaciones de periodistas, como en otras sociedades, por cierto.

De modo que me permito recomendarle que, en lugar de una ley de delitos mediáticos, se cree una fiscalía de atención a las víctimas de los medios de información, la cual sea habilitada (instada) por un individual para incoar juicio.

En resumen, el Ministerio Público puede darle sentido y pertinencia al artículo 57, y en consecuencia colmar a todos los medios de réplicas (que por antonomasia cuestionan el desempeño de un medio) y consecuentemente de juicios, que en el corto tiempo se convertirán en modeladores de la actividad periodística. Más legítimo no puede ser, además. Yo alguna vez pensé en una Defensoría del Pueblo frente a los Medios.


[1] El inefable Arteaga Sánchez es puntal de esta doctrina

jueves, julio 09, 2009

Envirulado



''El humor es la distancia que hay entre lo que somos y lo que creemos ser''


Virulo, conocido por algunos también como Alejandro García Villalón, y que en antiguas temporadas tuvo como alter ego a Konstantín Von Sauerkraut, el personaje protagonista de muchas de sus composiciones humorísticas y quien ahora promete retomar su saga, se volvió a instalar en La Habana luego de 20 de residencias en México, donde existe un tipo de humor choreto que puso en jaque el sideral talento del cubano, a quien le hice esta suerte de entrevista.

En los últimos años, ¿se ha distanciado de Latinoamérica?

Para nada, me he presentado en Venezuela, en Argentina, en Chile, en Colombia y muchas veces en México.

¿Qué variaciones conceptuales les dejaron los discos "Virulo furioso" y "Canciones del corazón y el resto de mis tripas"?

Mis conceptos del humor no han cambiado, creo que el humor no es sólo para divertir sino para mostrar una faceta poco vista del mundo y de los hombres, sigo pensando que el humor es la distancia que hay entre lo que somos y lo que creemos ser, por eso siempre será más cómico un tipo feo que se cree bonito que un feo a secas.

¿Se ha mexicanizado su humor luego de más de 20 años de residencia en este país?

Creo que tal vez me he universalizado más, y sí, por supuesto, estar tanto tiempo en México ha marcado muchas cosas de mi obra, pero no creo haberme mexicanizado, de hecho tengo profundas contradicciones con el humor comercial que se hace actualmente en México y creo que es de lo peor de América Latina.

¿Qué es de la vida de Konstantín Von Sauerkraut? ¿Está senil? ¿Ha tenido mejor suerte en los últimos años?

Ya estoy pensando en continuar la saga y al parecer Konstantín vuelve con fuerzas renovadas y mucho viagra.

¿El público le sigue exigiendo "Génesis"?

Por suerte sí, así que estoy pensando seriamente meterme a cura.

¿Nico Saquito y Miguel Matamoros siguen siendo una inspiración en la obra humorística de Virulo?

Esos son mis padres y que yo sepa uno no puede cambiar de paternidad, y menos siendo un buen hijo... como modestamente me considero.

¿La Habana le sigue siendo imprescindible para su proceso creativo?

Sí, de hecho me acabo de mudar nuevamente para allá, aunque siga estando por temporadas en México.

Usted ha sido un audaz crítico de cierto tipo de "humor" en la televisión mexicana (humor gracejo), ¿mantiene esta visión o ha surgido una renovación que lo ha hecho cambiar de opinión?

La tremenda presencia de la televisión comercial mexicana en los hogares de este país creo que ha sido un poderoso instrumento de banalización y desinformación del pueblo mexicano y definitivamente un atentado contra el pensamiento y la inteligencia, lamentablemente; salvo honrosas excepciones, el humor comercial ha estado a la vanguardia de la estupidez.

¿Qué descubrimiento humorístico ha hecho en Latinoamérica en los años recientes?

En México: Lazcano Malo y Germán Dehesa (un excelente periodista y humorista mexicano). En Cuba: Telo

Ya pasados los años, ¿se atrevería a contar cómo y por qué nació "El Colibrí", un paréntesis estilístico en su carrera que para muchos es una alcabala en sus conciertos?

Pues surgió de un cuento que le hice a mi esposa una noche en Varadero, Cuba, luego le puse música y luego me di cuenta de que la de "La edad de oro" tenía mucho que ver con la historia.

¿"La edad de oro" sigue siendo una referencia cotidiana para usted?

Creo que es uno de los libros más hermosos y con más respeto por los niños que he leído.

¿Se ha cansado?, ¿hace menos conciertos?

Para nada, al año hago no menos de tres conciertos por semana como promedio, a veces hago 15 conciertos uno detrás del otro y luego descanso y escribo un par de meses.

¿Se siente cómodo cuando se le invoca su condición de fundador de la Nueva Trova Cubana?

Sí, me sigo sintiendo de la nueva trova, parte de la revolución y parte de la cultura de mi país Cuba.

¿Qué se le ha hecho Sara González?

Sarita está bien, con algunos problemas de salud que la han alejado un poco de los escenarios, pero sigue siendo una persona muy querida para mí.

¿Qué valoración hace de los procesos sociales que han echado marcha en América Latina?

Pues que ya era hora de que Latinoamérica se percate que somos nosotros quienes tenemos que resolver nuestros problemas, no nadie de afuera.

¿Y de los cambios introducidos por la Revolución Cubana bajo la presidencia de Raúl Castro?

Pienso que Raúl tiene una visión más pragmática de la realidad cubana y está haciendo lo necesario para que Cuba produzca y eso traiga más recursos y un mejor nivel de vida para los cubanos.

Piensa que esta es la mejor conclusión del humor: "El humor no distrae: concentra, el humor no acepta: cuestiona, y finalmente no gratifica: inocula el veneno de la duda" (definición contenida en un prólogo de uno de sus discos).

Así es.

¿Ahora es más revolucionario?

Creo que sí, y más consciente de lo que eso significa.