viernes, marzo 16, 2012

Perfil del "chavismo descontento"




Al hacer de la hipocresía su discurso se evidencia que la oposición no sólo está coqueteando al chavismo sino que depende completamente de él. De allí que los asesores de Capriles lo hayan puesto a decir que es progresista, custodio de la Constitución Nacional y un hombre de centro izquierda.

Esta pretensión no tiene la menor posibilidad de prosperar y en el corto plazo veremos a Capriles suplicando por la confrontación. La gran equivocación de sus estrategas está en el levantamiento del perfil de lo que han dado en llamar “el chavismo descontento”.

Demuestran profunda ignorancia en la caracterización que hacen del “chavismo descontento” y acrecientan esta torpeza al suponer que el “chavismo descontento” está en el mercado a la caza de una oferta. Se van a caer de platanazo.

Eso que ellos invocan como el “chavismo descontento” es en realidad el chavismo crítico que cuestiona el fondo y no la forma en que se dirige la Revolución Bolivariana. Cree que Chávez va muy lento y le reclama que tiene un pacto de convivencia con los poderes fácticos. En rigor, hablamos de un chavismo ideológicamente radical, clarividente, no uno que está esperando a ver quién le promete más cosas. El chavismo crítico tiene genética de vanguardia.

Ese chavismo inconforme anda con el hacha exhibida y su víctima inmediata sin lugar a dudas que serán los manejadores de Capriles, quien además de desalmado tiene forma y conducta de títere. Imposible que pueda conectarse con los espíritus rebeldes.

Más viable le resultaría al equipo de Capriles procurar a los conformes, porque con ellos existe una remota posibilidad de ofrecerles algo más de lo que ya tienen. Pero el candidato primero debe ofrecer que es capaz de querer más a Venezuela que Chávez. Y eso francamente es utópico.

Los asesores de Capriles tienen la gigantesca tarea de demostrar que el candidato es más bolivariano que Chávez. ¿Tiene chance el hijo de la oligarquía de hacerle esta complacencia al “chavismo descontento”? Ni en sueños.

jueves, febrero 23, 2012

TE LLAMÉ PARA DECIRTE QUE TE AMO


Debieron transcurrir varias décadas para yo recibir una  llamada de la tía Aurora, tal será el apremio galopante que la agobia. Que haya recurrido nada menos que a mí revela la inmensidad de su padecimiento. Se suponía que yo era la última persona de este mundo a la que le pediría un favor. Pobrecita mi tía. Desde el principio del contacto la percibí humillada en sus más íntimos sentimientos, no por la llamada en sí sino por el contenido de esa llamada.

Es la bordona y debido a esta condición (ventajosa siempre donde quiera que esté constituido el hogar) creció rodeada de los excesivos mimos le prodigaba abuela, quien en sus siete partos anteriores no tuvo una abnegación semejante y ni siquiera cerca, quizá la razón que la impulsó a concentrar desenfrenadamente todas sus atenciones con su última prole, en la creencia que con esta suerte de diezmo personal desquitaba las ausencias anteriores.

Tía Aurora, por tanto, siempre fue una isla en la gigantesca ramificación familiar. Era una entidad ajena, un verdadero personaje garciamarquiano (mis preferidos, en todo caso). Miraba al resto de la humanidad, como se dice, por encima del hombro, incluso a sus sobrinos (incluyendo aquí al suscrito), a quienes en alguna ocasión en la vida llegó a concederle alguna fría felicitación por algún pequeño logro.

Todos sus hermanos y hermanos estudiaron como se las arreglaron, pero ella lo hizo en una escuela privada y luego en el colegio de las monjas, que, dicho sea de paso, a la hora de la mensualidad no toleran regateos, mucho menos impuntualidad.

Se fue haciendo una mujer en apariencia distinguida del resto no sólo de la familia sino del pueblo, pues abuela no reparaba en complacerle en todo lo que se le antojara en su obstinación por construirse un mundo para ella sola. Toda su adolescencia la tuvo para ponerse un vestido nuevo cada día, arreglarse el peinado y la boca conforme a la moda y, encerrada en su fastuosa habitación, encender el equipo de música para dejar sonar a Stevie Wonder con I just call to say i love you, que ella aprovechaba para desgañitarse e invadir toda la casa con su propia versión en spanglish, interpretación que le mereció todo tipo de caracterizaciones burlescas que hasta el sol de hoy se recuerdan vívidamente en el pueblo. Ayescoltusay… te amo

En estos fructíferos menesteres, no tuvo tiempo de interesarse por los estudios y tampoco fue que hubo frustración cuando abandonó el bachillerato. Nunca presentó un novio en su casa, mientras que sus hermanas más bien se iban de la casa a vivir con los hombres que se las llevaban. En la memoria guardo una hilacha de recuerdo que me ayuda a suponer que en la casa matriarcal hubo una vez cierto escándalo porque tía Aurora había sido corrompida por uno de los holgazanes que merodeaba por el colegio. Abuela se las arregló para que aquella tragedia no traspusiera la puerta de la casa. El pueblo quedó privado de esta interesantísima historia de amor de tendencia shakesperiana.

El capítulo no amortizó la entrega de abuela a su hija más joven y, por contrario, terminó ella echándose la culpa por lo ocurrido y desplegó al límite su ya desmedida entrega para con tía Aurora, quien no hallando reprimenda por el resbalón, aceleró sus exigencias… y así fue saliendo de la adolescencia y entrando a la adultez, hasta cruzar casi los 40 años, cuando cierto día abuela empezó a lamentar que tía Aurora no la hubiera convertido en abuela (ya tenía veintipico de sus otros hijos e hijas. Incluso ya era bisabuela).

Sólo llegada a esa edad le cayó la locha existencial a tía Aurora y se supo porque fue contagiada por una suerte de crisis de llanto permanente porque temía a quedarse para vestir santos, como se dice en las llanuras. Era lógico que la rigidez que siempre aplicó para seleccionar novios terminara siendo un cuchillo para su garganta, porque no es precisamente Valle de La Pascua una galería de prospectos. Aspirantes de galanes no le faltaron, pero a todos los despachó con desprecio clasista.

Toda una vida comprimida en una misma casa y metida dentro de una burbuja mental, entonces, la hicieron víctima del conductor de un autobús que inter diario cubría la ruta de los llanos. Se terminó entregando a lo último en su escala de prototipo. Apenas le dijo resignada al galán que estaba preñada y que podía irse a vivir en casa de la abuela, más nunca volvió a verlo. Sólo entonces contó a la abuela que estaba preñada y que creía que era una hembrita.

Abuela nunca preguntó por el autor de la hazaña ni ella se lo dijo. Hasta los ocho meses estuvieron esperando a una hembrita para la cual ya estaba escogido un nombre, pero en el último chequeo el ginecólogo descubrió en el monitor un pipí y les comunicó, regocijado, del cambio. Juzgó como natural el desconcierto provocado por su buena noticia.

Así vino al mundo el pequeño Matías, en quien ella aplicó la misma receta de abuela para con ella. Lo metió en una cápsula y lo convirtió en un extraterrestre.

Matías fue la causa de su jamás imaginada llamada que comencé relatando. Cuando atiendo el teléfono, me dice: supongo que sabes con quién estás hablando. Le digo que sí y acto seguido me hace un resumen depauperado de mi vida: asegura que puede ser que yo haya logrado algunos escalones, pero que el alma de limpiabotas no me la voy a poder quitar nunca de encima pero que aún así ella me acepta. Me dice que sabe que de aquel adolescente que soñaba con ser boxeador no puede haber ninguna buena consecuencia, pero que también sabe de mis habilidades para conectarme con el poder, para relacionarse con los que baten el cobre y, en suma, que está enteradísima de mis estrechas vinculaciones en Caracas con los servicios de inteligencia, que eso es lo que ella oye de mí en el pueblo y que la da crédito a tal versión porque, qué otra cosa puedo estar haciendo en la capital. Además, es leyenda en el pueblo cierta vez que aparecí ocho segundos como extra en una telenovela cercando un sitio es una escena donde supuestamente había ocurrido un crimen.

Este prólogo desde luego que no era para cautivarme, era para ablandarme y así dejarme listo para lo que vendría: un extenso recordatorio de todas los días y años que abuela me mató el hambre, que era su nieto preferido y que ella siempre estimuló esos sentimientos hacia mí. Que cuando tuve culebrilla y casi muero ella accedió a que abuela dejara de comprarle un vestido para gastarlo en mi medicina. Yo sólo escuchaba muerto de curiosidad, por saber el final de aquel episodio singular. Vaya manera que tiene el Todopoderoso de cobrarme mis malas acciones.

Empezó el aterrizaje: que ella, tras consultarlo y recibir la autorización de abuela, había accedido a llamarme para ordenarme una diligencia: Matías, a sus 17 años, se encuentra atrapado y sin salida por las fuerzas oscuras del despecho y yo debía ayudar a clarificar las causas y, posiblemente, a aportar las soluciones, para lo cual debía trocar en algo así como en un celestino.

El primo tenía una novia y la pérfida tuvo la ocurrencia, luego de la fiestecita clásica por el fin del bachillerato, de anunciarle que acababa de darse cuenta que no estaba segura de sus sentimientos. “Vamos a darnos unos días”.

Matías no supo manejar esto tan desconocido y se derrumbó hasta convertirse en un despojo, porque como agravante la muchacha dijo que pasaría en Caracas esos “vamos a darnos unos días”.

Faltaba una semana para que ella se instalara en Caracas a pasar tres o cuatro días de Bicentenario, tiempo suficiente para que Matías se descompusiera de una manera tal que ya exhibía una humanidad cadavérica y un rostro de zombi. Dejó se comer y se enclaustró en la habitación.

Tras escuchar el relato situacional, carraspee a la manera de quien quiere expresar cierto recelo, pero Tía Aurora sacó una carta: Claro, te voy a dar unas petacas, no me gusta deberle a pobre.

Dije algo así que no estaba seguro, que lo pensaría, pero ello me volvió a interrumpir para agradecerme mi buena disposición y por ayudar a la abuela en este momento tan difícil. “Por cierto, ¿en Caracas saben cómo te dicen en el pueblo?

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Miranda Aleuzenev Camaripano arribó a Caracas el viernes el viernes 01 de julio de 2011 a las 5: 50 pm en un buscama que ingresó por el terminal de La Bandera, según anoté en una libretica de bolsillo que había habilitado para ir construyendo los reportes que tía Aurora me había solicitado cada vez que se produjera un hecho resaltante. La primera comunicación que establecí fue para confirmar la llegada de la unidad –cuya descripción y serial me habían sido aportados vía SMS por tía Aurora – y para chequear que yo determinara con toda precisión y físicamente al objetivo: muchacha de aspecto todavía juvenil, pantalón ajustadísimo y blusa recortada. Cabello liso y largo y color tirando a rubio. Ojos verduscos y complexión voluptuosa hasta lo tolerable. Risa fácil y caminar desenvuelto.

Perfecta coincidencia. Al ofrecerle estas primeras buenas noticias, consulto con tía Aurora si ya había completado la transferencia bancaria. Le improviso que ando con cuatro agentes de lo más granado que vigilan al objetivo por todos los puntos cardinales para que la misión no corra el mínimo riesgo. La operación está montada por puros profesionales, tía Aurora.

Desde mi cafetera, a la que he colgado un aviso de taxi de esos que se pliegan a lo interno del parabrisas, observo que Miranda Aleuzenev aborda la unidad de un colega sin consultar el precio. El seguimiento lo hice con el debido rigor: a unos cien metros detrás y atento a cualquier giro improvisado que pudiera surgir. Hasta la avenida Bolívar los primeros minutos del operativo discurrieron dentro de lo previsto. Apenas la natural curiosidad por saber cuál sería la parada ordenada por la joven vallepascuense. En el túnel de las torres de El Silencio la unidad giró para incorporarse a la avenida Universidad para depositar a su cliente en la esquina de San Francisco. Esta improvisación me desesperó porque por la zona no hay dónde estacionar. O dejaba el perolito a merced del hampa o abortaba el operativo. Un dilema tan gigantesco no tiene sentido a las primeras de cambio, me dije a mí mismo, asumiendo mi interpretación de detective. 

Siendo como no era muy doliente que se diga del sufrimiento que aquella niña estaba causando a 285 kilómetros de distancia, después de la esquina de San Francisco doblé  a la derecha para incorporarme a la avenida Urdaneta y estacionar apenas me incorporara. Pasando Santa Capilla hice gala de mis destrezas para aparcar en retroceso y, luego, caminando me interné hacia el restaurado centro de Caracas, que para la fecha ya lucía esplendoroso. Resignado al fracaso, gasté un SMS a tía Aurora para ponerla al corriente de mis hombres tenían la situación bajo control, que la niña andaba conociendo a la Caracas restaurada y que ninguna sospecha digna de reseñar había por el momento. 

Me acerqué a una de las esquinas de la Plaza Bolívar y al observar el tumulto que disfrutaba de una bailanta declaré infructuosa la operación, sin que tal conclusión significase que sería transmitida a tía Aurora. Busqué uno de los carritos de helados y lo hurgué hasta hallar un pastelado de palito. El haitiano expoliado por la corporación me quiso cobrar quince bolos y tuvimos role e´ peo. De todas maneras me estafó con diez.

Me dejé llevar por la inercia y entonces la providencia me la puso de frente en la plaza El Venezolano, donde la atisbé entusiasmada observando la interpretación que de Bolívar hacía Oswaldo Paiva. Extraje la libretica y tomé nota del chamo que la acompañaba y del que ella se colgaba a los brazos en una actitud francamente romántica. ¿Debía informar semejante hallazgo a tía Aurora? Cautela, caballo, deja que los acontecimientos se esclarezcan. Otra cosa sería hacerte practicante del chisme. La juventud de ahora es así de expresiva y cariñosa, cuándo vas a comprenderlo.

 Me fui aproximando hasta el objetivo y como quiera que en estos menesteres en natural que uno se pegue de los demás, pude oírle la respiración y la expresión y el vocativo para con su amigo: príncipe. Anoté esta denominación no para uso profesional sino personal.

La ternura de los besos tampoco atrajo mis sospechas, siempre sujetado de mi principio de que casi nunca lo parece es. Precisaba de mayores elementos para ir armando conclusiones y todavía quedaba día para procurar más cabos que anudar.

Finalizó el acto y los jóvenes se enrumbaron hacia la Plaza Bolívar entre agarrados de las manos y dándose empujoncitos que los alejaban uno del otro hasta que en in extremis sus dedos se volvían a juntar para remolcarse hacia un centro que los unía cuerpo a cuerpo. Describí urgentemente lo visto en mi libretica porque me pareció digno de imitar con alguna novia que el destino me tuviera destinada. A pocos metros, caminando detrás de ellos, hice un ensayo de los movimientos para que la memoria quedara ejercitada para llegado el momento.

Miré en mi celular la hora y eran las 8. 30 pm. Me reporté con tía Aurora para indicar normalidad. Desinteresadamente volví a preguntar por la efectividad de la transferencia. En eso me sobrevino una gran preocupación: ¿cómo haré en el repliegue? Convencido de que no podría contar con el perolito que siempre me acompaña, urdí el plancito de  esperar que tomaran el taxi para yo agarrar otro, perseguirlos eficientemente y encomendarme a mi indoblegable suerte para que, a mi regreso, no me hubieran dejado a pie.  Te lo pedimos, señor.

La parejita se acercó a la olla y allí estuvo poco tiempo. Se fueron a olisquear en las distintas esquinas y conforme la noche corría y las cuadras se iban haciendo desérticas, se empezaron a complicar las operaciones se seguimiento y la logística empezó a resentirse por falta de toda clase de ingesta e insuficiencia de fuerzas físicas para estos inusuales trotes. De modo que en la boca del Metro de Capitolio, hacia donde se dirigieron los tórtolos –por así decirlo- le zampé durísimo a un pincho que fui dentellando mientras agilizaba el paso para sumergirme con ellos al subterráneo en el nombre de la mascá que supuestamente tía Aurora había transferido para complacencia de todo el costoso equipo convocado para este mega operativo.

Miranda Aleuzenev y su custodio se bajaron en la estación de Plaza Venezuela y se fueron hacia la fuente que emana 16 millones de combinaciones de colores. Una honda preocupación me invadió por  todas las razones del mundo que a esa hora hubiera: en la fuente no podría seguir pesquisándolos sin ser detectados y, además, tampoco es que uno desee andar desafiando a los señores delincuentes. Y el medidor de mis energías ya estaba señalando su mínimo.

Se trataba de una inferencia equivocada, porque se dirigieron a un hotel que está comenzando por La Salle. Ingresaron y tras convencerme de que él no estaba en función de retirarse una vez depositada la princesa en su aposento de pernocta sino todo lo contrario, es decir, velarle el sueño, no tuve más remedio que solicitar una habitación e, inmediatamente, entrar en pánico cuando el recepcionista se mostró displicente al contestar que no había disponibilidad. Ni siquiera mis malvadas insinuaciones aflojaron a aquel miserable esclavo de las quincenas. Hablé con el vigilante para que me cuadrara un resuelve y no hubo manera de que mis generosos ofrecimientos  surtieran el efecto previsible. Todo porque una legión de gringos tenía desde hace tres días rebosados los espacios y punto. Dólar mata todo.

Me rendí y decidí ir por mi latica para irme a dormir. En el trayecto decidí que regresaría a las 7: 00 del día siguiente a renovar las labores, siempre que antes hubiera confirmado vía electrónica que tía Aurora había cumplido su parte. Subí a la Libertador y me monté en una buseta que me llevaría a la Urdaneta para hacerme al volante. En el trayecto escribí un MSM para señalar que todo estaba bien, que la niña había ingresado al hotel de marras acompañada sólo de una pequeña maleta de mano.

…Se supone que este verídico relato tendrá continuidad. Tengamos fe en que la voluntad sea más poderosa que la vagancia.



viernes, enero 20, 2012

Liset Macualo (embarazada ficticia) le rompe el abdomen a Griselda López para sacarle y robarle el bebé


Ante la acusación presentada por el Ministerio Público (MP), se ordenó el enjuiciamiento de Liset Macualo por su presunta responsabilidad en el homicidio de Griselda López (26), quien estaba embarazada, hecho ocurrido el 09 de septiembre de 2011, en Guasdualito, estado Apure.

            En la audiencia preliminar, los fiscales 3° y auxiliar de esa jurisdicción, Rafael Gómez y Marlene Mendoza, respectivamente, ratificaron la acusación contra Macualo por la presunta comisión de los delitos de homicidio intencional calificado con alevosía por motivos fútiles e innobles, porte ilícito de arma blanca, sustracción y retención de niño.

En ese sentido, el Tribunal 1° de Control de Apure admitió la acusación, los medios de pruebas aportados por los fiscales y ordenó el enjuiciamiento de la mujer.
De igual manera, la instancia ratificó la medida privativa de libertad dictada contra Macualo, quien permanece recluida en el Centro Penitenciario de Occidente, ubicado en Santa Ana del Táchira.

            El día antes citado, funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) recibieron una llamada anónima en la que se denunció que en el patio de una vivienda en el sector Samaria, carretera nacional Elorza, donde residía Macualo, se encontraba el cuerpo sin vida de una ciudadana en estado de gravidez.

            De inmediato, los funcionarios se dirigieron a mencionada residencia y encontraron el cuerpo sin vida de López, constatando que le habían extraído el bebé.

            Paralelamente, otra comisión se dirigió al hospital donde encontraron a Macualo, quien habría confesado que debido a que no podía tener hijos decidió aumentar de kilos y engañar a su esposo con un embarazo ficticio.

            La victimaria ubicó a López, a quien también engañó simulando ser su amiga, cuando ésta estaba próxima a parir y la invitó a su casa para entregarle una canastilla y artículos para el futuro bebé.

            La mujer le habría ocasionado a la embarazada heridas cortantes con un arma blanca a la altura de la yugular y en el abdomen habría realizado una abertura para extraerle el bebé. Luego envolvió a la madre en sábanas y la arrastró hasta el patio de la vivienda donde la cubrió con vegetación.
            Inmediatamente, la mujer se trasladó con la bebé en brazos hasta la casa de su mamá informándole que había dado a luz, por lo que la progenitora la trasladó junto con la niña hasta el hospital José Antonio Páez.

            Cuando los galenos de guardia comenzaron a realizarle algunas preguntas y quisieron examinarla, la mujer opuso resistencia y se puso nerviosa.

Minutos más tarde, efectivos del Cicpc y funcionarios de la Policía de Apure, acudieron al Hospital para buscar a Macualo, donde fue aprehendida y puesta a la orden del MP.
                                                             

martes, diciembre 27, 2011

7 NOCHES

Tengo el corazón pepa. Me lo dice el electrocardiograma que tengo en el bolsillo de atrás y que he estado enseñándole a panas para sembrarles la cizaña de la envidia y del horror. Sé que el papelito del electrocardiograma genera tensiones inconfesables en los prójimos. Me los imagino yendo guillaos al médico a ponerle pecho al asunto.

La noche  que me hicieron el examen y me entregaron el papelito que mide un metro de ancho por unos cinco centímetros de largo, me acordé de las tantas veces que enigmáticamente dije a las nenas en plan de Juan Tenorio: soy un muchacho de buen corazón, las veces que se ponían intensas con preguntas dramafilosóficas por el estilo de “¿quién eres tú?

Me gusta visitar al CSI Salvador Allende de Chuao a golpe de doce de la noche, cuando todo es quietud y ruido de grillos. Unas punzadas fugaces en el pecho me llevaron esta vez. Tensión alta, me dijo la médica cubana de la consulta. Casi me echo a llorar en su escritorio: ¿Eso qué es, qué significa? ¿Voy a morir, doctora? Dígame la verdad, estoy preparado para todo.

Me dio una pastilla para que la colocara debajo de mi lengua y que me sentara a reposar una hora. Nunca me sentí tan bruto como cuando intenté cumplir sus instrucciones. No me quedé quieto sino que me esmacheté a buscar a la leona y después llevar a sus amigas que estaban en una parranda. Regresé hora y media más tarde cuando ya se había realizado el cambio de guardia.

Esta vez me atendió un médico cubano que me aplicó el tensiómetro y constató que mi pulso ya había cogido mínimo. Volví a nacer. Pero, cosa rara, me entregó una orden para que me hiciera el electrocardiograma. Me lo hago y ¿dónde se le dejo?, pregunté, creyendo que la petición era que fuera a una clínica privada a que me reventaran los nervios y que después le llevara los resultados. Nada de eso, vaya a aquella habitación y ahí se lo hacen. Después me lo trae. Me enfrentaba a lo desconocido. Al porvenir.

En el laboratorio me atendió una señora que entiendo hizo un ligerísimo refunfuño porque ya estaba semi encobijada.

Me pidió despojarme de todo cuanto pudiera ser metal y arrojarme boca arriba sobre una colchoneta, donde ella me desabotonó la camisa. Ha podido ahorrarme esta vergüenza y esta reminiscencia pidiéndome el favor. Menos mal que el pantalón no, porque el frío era hereje.

Me colocó unos dispositivos en los tobillos y las muñecas y quiso llenarme el pecho (en ambas tetillas) de algo que vamos a denominar chupones (tendrán su propio nombre). Como los coños no se adherían, o se adherían y al instante se liberaban, la doña advirtió: tenemos que rasurar. Toda una vida cultivando mis pelos en el pecho para venir a caer vencidos de esta manera.

A hojilla pelá comenzó su deforestación. Duele arrechamente. Con todo, ni así los chupones calzaron bien, porque cuando llevé al médico el metro de ancho donde se observaba el sube y baja de mis latidos, hizo una mueca de desagrado que me inyectó dos segundos de pánico. Alegó que no lograba observar bien los resultados y que por tanto no podía diagnosticarme. Me hizo regresar al laboratorio y con mucha pena dije a la doña: …es que… este… el doctor… que opina que hay que repetirlo porque está un poco ciego.

La enfermera echó la culpa a los pelos y me repitió la operación. Esta vez me dijo que no me levantara y fue ella misma a entregar el papelito. El médico le dijo que estaba bien y entonces me ordenó levantarme. Como si estuviera lleno de culpa, me volvía vestir sin mirarla y me despedí con un saludo que a lo sumo alcanzó a ser gutural.

El doctor empezó a hacer su análisis introspectivo e infartante y al medio minuto ofreció su sentencia: el corazón está perfecto. Sentí el mismo alivio de como si me hubiera retirado un hierro al rojo vivo del hígado. Uff. Estoy vivo, me dije.

Quieto, ahí, desalmado, que el doctor todavía no ha dicho la palabra final. Quizá se trate de una inflación, tómate esto y aquello y ven todas las noches como a esta hora durante siete días para comprobar que la tensión esté al pelo. Dándome el récipe y las medicinas me alargó la mano fraternal.

Fallé algunos días pero no alteraron la dinámica y el resultado definitivo de que tengo un corazón joven, sano y rozagante.

Superado el trance, averigüé en tres pulperías privadas y el fulano electrocardiograma cuesta, en promedio, sus 500 bolos. Sin contar que tienes que hacer una cita y soportar a las recepcionistas caraeculos, que creen que están haciendo un inmenso favor diciéndote cuánto te cuesta la verga esa…

En fin, no quiero ponerme bravo, tengo un corazón de paquete y no soy tan tonto como para llenarlo de cargas estériles. Escasamente antes del cañonazo le voy a hacer un ligero atentado etílico para no perder la costumbre de desearme un buen año, el mismo que anhelo con más creces para lo amigos con quienes este 2011 he vuelto a sostener un compadreo (y comadreo) esencialmente epistolar. ¡Chóquenla ahí!



viernes, diciembre 09, 2011

Autoretrato de Julio Borges y Primero Justicia

En agosto pasado Primero Justicia realizó un encuentro nacional con su juventud. En ocasión los jóvenes recibieron un folleto con el siguiente título: “Primero Justicia: ¡De dónde venimos y a donde vamos! Lo escribió Julio Borges, coordinador nacional. Luego de escudriñarlo, les comparto la selección que hice.

SOBRE LA CONSTITUCIÓN DE 1999
“¿Primero Justicia hizo aportes a la Constitución? Hicimos un proyecto de Constitución de donde sacan buena parte de la Constitución de 1999. A través de cerca de 80 organizaciones no gubernamentales en torno a la Alianza Social por la Justicia, elaboramos un proyecto de reforma de Constitución y lo presentamos al presidente Rafael Caldera y al Congreso de la República. Ese texto fue redactado enteramente por Primero Justicia. Por ejemplo, la idea del Comité de Postulaciones, tan famoso hoy, fue parido por Primero Justicia”.

“Pese a que esta reforma constitucional no se produjo en ese momento, existen documentos en los que es posible demostrar que, como movimiento ciudadano, estábamos a la vanguardia de los cambios que deseaba el pueblo venezolano. En una carta enviada al presidente Rafael Caldera exponemos al mandatario nacional lo siguiente: ‘Es preferible que usted convoque a un referéndum para llamar a una Asamblea Constituyente con unas reglas claras del juego democrático, a que se lo deje a un gobierno que llega con un cheque en blanco a desmantelar las instituciones”.

“Esa carta fue en el año 1996, estábamos claros del peligro autoritario que podía venir sobre Venezuela y al mismo tiempo luchando casi 24 horas al día, para que viniera un proceso constituyente porque intuíamos que se estaba gestando un cambio social y político muy importante y queríamos como generación aportar nuestra visión de cambio y que ese cambio implicara más democracia y más justicia, no más anarquía, personalismo e impunidad”.

“Los partidos eran, para los jóvenes de finales de los años 90, una máquina castradora de sueños. Para nosotros era mucho más libre crear nuestra propia organización, darle forma porque siempre estuvimos bastante conscientes, que Primero Justicia podía convertirse en un partido político”.

“NI GENTE BONITA NI DE ATRACTIVO MEDIÁTICO”
“Fui candidato a la Constituyente por el estado Miranda y Gerardo Blyde, quien todavía no estaba en Primero Justicia, se lanzó como candidato nacional, estuvimos muy cerca de ser parte del grupo de constituyentistas. Incluso yo figuré 24 horas entre los ganadores, pero después vino el conteo manual y nos guillotinaron el puesto”.

“Nosotros descubrimos, por intuición, por razonamiento, por realidad, que no pertenecíamos a la dirigencia política de ese momento que había gobernado por muchos años y tampoco al oficialismo, por lo tanto todos nos convencimos de que teníamos que construir y lanzar nuestra propia voz y estructura frente a los que pasaba en Venezuela”.

“En todo ese proceso Primero Justicia creció mucho y a gran velocidad. Sin duda estaba muy claro que había dos nuevos referentes: el oficialismo y Primero Justicia. Decidimos en aquella época que el reto de Primero Justicia era no abandonar del todo la ONG y complementarse como partido político. Incluimos en los estatutos, y luego partidos de otros países de lo copiaron, la obligación de ser militante y de realizar trabajo comunitario”.

“Se trata de tener verdaderos dirigentes conectados con la realidad. Los grandes errores que se han cometido en estos años de oposición son por la inexistencia de unos dirigentes completamente alejados de la vida, el corazón y el sentir de la mayoría de venezolanos”.

“No creemos en ‘dirigentes’ que se quedaron guindados en el tiempo, viven en otra galaxia y creen que desde su burbuja le están hablando a todo el país, y en realidad se dirigen a reducidas minorías. El observar una verdadera compenetración del partido con el país en ese trabajo de creación de redes y de servicio social, resulta la manera más eficaz de desarrollar dirigentes de calidad. No simplemente picos de plata, gente bonita o de atractivo mediático”.

SOBRE EL 11 DE ABRIL
“Nosotros no tuvimos participación directa en cómo se desencadenaron los hechos de abril”.

“Tampoco casi nadie sabe que justo cinco minutos después que se lee el decreto de Daniel Romero y Carmona, rechazamos el decreto en declaraciones a la reportera de El Universal, Elvia Gómez, al tiempo que proponíamos un referendo sobre la legalidad, la legitimidad del Gobierno y el llamado a elecciones. Eso puede verificarse en la edición impresa de El Universal. Mientras muchos buscaban acomodarse al nuevo Gobierno, nosotros pedíamos elecciones generales.

Nota de prensa citada:
“Borges no compartió el criterio de que se instauró un gobierno de facto, sino que la rebeldía social consumada el jueves obligó a llenar un vacío de gobernabilidad, cubierto por la sociedad civil y la Fuerza Armada Nacional. Propuso que el presidente Carmona se legitime ‘de forma expedita’ mediante un referendo y que se comprometa, a más tardar en seis meses, se convoquen comicios para el Legislativo”.

LA HISTORIA EN LA COORDINADORA DEMOCRÁTICA
“Estamos claros, había millones de razones para no estar en la Coordinadora Democrática o ahora la Mesa de la Unidad, sin embargo, hay una sola razón por la cual pertenecer a ese espacio político: Venezuela. Esa sola razón vale la pena cualquier precio que haya que pagar”.

“Aun cuando el haber estado en la Coordinadora Democrática no se perdió toda nuestra identidad, sí se manchó parte de aquello con lo que habíamos nacido”.

“Después de abril, Venezuela entra en una profunda frustración y el único grupo que abre las puertas a un camino electoral, mientras el país estaba marchando sin liderazgos, fue Primero Justicia”.

“Lamentablemente, la respuesta a este camino electoral que abrió Primero Justicia fue el llamado a paro, que para nosotros era absurdo, porque teníamos a la mano un referéndum consultivo con una constitucionalidad ya aprobada por el TSJ”.

“En lo personal y juntos a otros líderes de Primero Justicia, no compartíamos la ida a paro, pero tampoco la criticamos públicamente porque entendíamos que el país entero se había metido en esa calle ciega, pero yo hice todo lo que estuvo a mi alcance para frenarlo. El problema no radica en convocar a paro: eso es y será siempre válido, el punto era hacerlo de manera indefinida, sin control ni conducción”.

“Luego del paro viene un proceso donde nosotros le anunciamos al país que nos salíamos de la Coordinadora Democrática porque había perdido sentido y nosotros queríamos romper con el liderazgo del pasado”.

BORGES PRE CANDIDATO
“Para el cargo de vicepresidente de la República (en 2006) estaba Henrique Capriles. Hicimos estudios sobre muchas figuras y era patente el vacío total de liderazgo”.

“Nuestra intención era poner en la calle un plan de vuelo, un mapa de indicaciones, el rumbo y la estrategia. La necesidad de renovar un liderazgo político de oposición caduco y responsable de la crisis que llevó a Chávez al poder.  Creemos firmemente en la necesidad de soldar esa fractura  y para hacerlo debemos ir mucho más allá de los medios, donde una parte de la oposición se refugia cómodamente”.

“En el país había y hay un clamor por la unidad, hay un clamor por el reencuentro y la reconciliación, pero eso no significa que la oposición o Venezuela se debía unir por cualquier idea absurda como fue Plaza Altamira, el paro, abril o lo que se impuso: el retiro parlamentario”.

“CUALQUIER PRETEXTO DE AD” EN 2005
“Sobre la no participación electoral, yo no niego que puedas retirarte de unas elecciones en determinado momento. Eso podría ser válido.  Lo que yo critico a fondo es el retiro pasivo y cómo se promovió. El 4 de diciembre esa ‘dirigencia’ se la casa a beber whisky, bailar gaitas y comer hallacas”.

“Te pasas meses organizando una coalición parlamentaria, haciendo esfuerzos muy grandes por poner de acuerdo a todo ese conglomerado tan heterogéneo, finalmente logras estructurar una plancha y cuando viene el momento decisivo un dirigente de Acción Democrática, anuncia que su partido no va a elecciones, utilizando cualquier pretexto”.

“Nosotros teníamos intercambios con los periodistas, con los dueños de medios, con empresarios, con organizaciones como Súmate. De allí concluimos que el ambiente en la élite era proclive a la no participación. Se argumentaba que hacerlo significaba legitimar al régimen”.

“Con respecto al ruido que generaba el tema de las captahuellas, días antes de la elección, Primero Justicia hizo un gran esfuerzo por trata de eliminar ese obstáculo en reuniones de todos los partidos con la OEA y la Unión Europea. Los representantes de estos organismos nos preguntaban  si estaríamos dispuestos a participar en caso de eliminarse las captahuellas, solventándose así el problema de la vulnerabilidad del secreto del voto, y la respuesta fue positiva. Pero una vez que se obtuvo esa conquista, se anunció que Acción Democrática no participaba, con captahuellas o sin ellas”.

“Seamos honestos y coherentes a la hora de asumir los costos que tiene cada una de las decisiones. Ese es el tema que nadie se ha atrevido a asumir en los últimos años”.

“Había toda una fuerza social radical de la oposición, diciendo que no hay que votar, no hay nada que hacer, estamos fregados. Quienes pensamos que se podía construir un camino democrático fuimos señalados de entreguistas al gobierno y allí comenzó una especie de guerra civil en la oposición, de la cual todavía nosotros estamos pagado las consecuencias”.

“Para nosotros hubiera sido un momento estelar como partido político porque hubiéramos podido hacer un corte tanto con el gobierno como el pasado político. Sin embargo, volvimos otra vez a estar fotografiados, como fue con el paro o como fue con abril, por haber sido arrastrados por un tsunami de emocionalidad”.

“Quienes promovieron el retiro ahora son grandes entusiastas del voto”.

“La campaña (reforma 2007) que desarrolló Primero Justicia estuvo muy inteligentemente hecha porque al final se logró crear la duda en la base de la población que ese camino del gobierno lo que hacía era restarle derechos a la gente y darle más poder al gobierno”.

Borges se desmarca de los señalamientos de que atentaron contra la  candidatura de Andrés Velásquez en las elecciones de 2008: “La opción de Velásquez fue buscar la presión desde la opinión pública, acabando con cualquier posibilidad de acuerdo”.

Sobre las parlamentaria de 2010: “Las cifras oficiales indican que Primero Justicia ha podido tener por lo menos 30 diputados entre principales y suplentes y al final tuvimos la mitad porque tuvimos que ceder mucho en función de construir la unidad”.

“CREEMOS EN UN MERCADO DE LIBRE COMPETENCIA”

“Cuando nosotros nos inscribimos como partido político regional lo primero que hicimos fue nuestro Primer Congreso Ideológico. El tema ideológico para nosotros ha sido importante…”

Entonces en el folleto formula preguntas que él mismo responde.

“¿Qué se propugna en cuanto a lo económico?”
“Tanta sociedad civil como sea posible y solamente tanto Estado como sea necesario. Creemos en una economía social de mercado, donde logra el crecimiento económico con equidad social”.

¿Cuáles son las principales características de la economía bajo una visión humanista? “Un mercado de libre competencia”.

Valga acotar que en el folleto se lee textualmente la anterior respuesta: “Un mercado de xxxxx libre competencia”. Una interpretación, entre otras, es que pareciera que se quiso dar la instrucción de suprimir ese enunciado y ocurrió un olvido.

EL REFERENDUM DEL 15 DE AGOSTO DE 2004
“La peor parte manejada del referéndum fue la inmadurez política de no entender que quienes no seguíamos a Hugo Chávez éramos minoría y la falta de madurez para saber  que se podía perder, lo que nos hizo llevarlo todo al tema formal de las reglas del juego electoral y endosar una derrota al hecho de que nos robaron y nos hicieron trampa”.

“El presidente Chávez ganó el referéndum y yo creo ahora, luego de tantos golpes y de tanto caminar, tantas subidas y bajadas en el camino, que el país ha entendido que en ese momento él era mayoría y que, efectivamente, ganó”.

“La posición más irresponsable que se ha podido tomar fue la de ‘nos robaron, nos hicieron trampa’, en lugar de ganar el corazón del pueblo”.

“Fuimos –la oposición- doblemente responsables, porque por un lado significa que no tuviste el valor, ni la voluntad ni la responsabilidad de defender los votos que te robaron y en segundo lugar, si sabías que era falso que te hubieran robado implicaba llevar al país a la depresión, frustración e inacción”.

“El país volvió a un nivel tal de frustración y de visión superficial y banal de lo que es el reto que tenía por delante Venezuela, que llegamos a un momento cumbre en el cual nosotros mismos nos cerramos las puertas a una salida, que fue el proceso del retiro parlamentario de 2005.