jueves, junio 30, 2005

Teodoro Petkoff como problema

Teodoro Petkoff como problema


Teodoro Petkoff ha bautizado recientemente un libro titulado "Dos izquierdas". No lo he leído. Pero podría hacer un certero resumen de lo que allí encontraría: que la izquierda afiliada al chavismo es borbónica porque ni aprende ni olvida, y que hay una diferencia diametral entre la izquierda que representan Chávez y Castro y la que encarnan Lula, Kirchner y Lagos (porque a Petkoff Lagos le es de izquierda). Esto es todo lo que hay en ese libro, no tengo ninguna duda. Lo encuentro obvio porque es lo que ha venido diciendo el novicio editor en los últimos años, con lo cual no hace sino recoger lo que balbucea una reducida intelectualidad acomodada hacia la derecha.
Lo de borbónico porque ni se aprende ni se olvida creo que lo tomó Petkoff de Roberto Hernández Montoya, presidente del Celarg, quien post golpe de Estado y en una comparecencia en el teatro Chacaíto aplicó el fraseo a la cadena de torpezas cometida por la oposición, que parecía no reparar ni aprender de sus fracasos anteriores para seguir cometiendo una torpeza tras otra. Fuerza, pues, Petkoff la frase de la que literalmente se enamoró. Se enamoró porque en cada entrevista que da o programa que hace o editorial que escribe, se acuerda de lo borbónico y lo expresa con el mismo éxtasis de quien acaba de descubrir el agua tibia. Con la frase, a Petkoff le sucede lo que al que escucha una cita célebre que por siempre recordará. Pero la ocurrencia primero es de Hernández Montoya, hasta que llegó a oídos de Petkoff, quien repitiéndola insaciablemente busca patentarla. Anda Teodoro como el loro viejo: repitiendo. Por lo demás, la frase no es ni remotamente aplicable a la izquierda chavista, que vive aprendiendo a gobernar con paradigmas y a olvidar las chapucerías de sus adversarios.
A lo segundo: Cuando Petkoff trata de establecer la rayita entre Chávez y Lula, busca vender la idea según la cual no debe creerse que sea el presidente venezolano precursor de los vientos de cambio que azotan todo el continente y algunas partes del mundo. Es decir, afirma Petkoff que Chávez es consecuencia y no causa. Miente. Miente con la misma facilidad con que mienten los chicos de Primero Justicia y mentían los hoy carcamales de Acción Democrática.
Porque este cuento comenzó en diciembre de 1999. Hasta entonces era inimaginable que alguien en la vida le pegara un grito al gobierno de Estados Unidos o al menos se hubiese resistido a una orden del mismo país. No. Antes que Lula llegó Chávez y comenzó a suplicar la necesidad de hacer un bloque sub continental. Lula llegó en el 2002, tres años después, y se ha unido a Chávez, a diferencia de lo que afirma Petkoff.
Porque si a ver vamos, si la cosa es por Lula, ¿por qué no había llegado a la presidencia las tres veces anteriores que lo había intentado?. Lula llegó tres años después, hay que tener eso claro Teodoro, cuando ya Chávez no sólo se había declarado adversario firme de la oligarquía, sino antiimperialista, que es la fase superior del combate ideológico y que da cuenta de una oligarquía nacional incapaz de rivalizar con Chávez. ¿Qué ha hecho Lula que haga pensar a Petkoff que está liderizando el proceso izquierdista del continente? Nada menos que plegarse a la posición venezolana. Con todo, todavía en Brasil el uno por ciento (1%) de los habitantes de ese gigante amazónico es dueño del cuarenta y seis (46%) de la tierra. Eso no es izquierda. No hay un Instituto Nacional de Tierras en Brasilia. Pero el Partido de los Trabajadores (que no necesariamente Lula) no puede bajarse los pantalones frente a Estados Unidos.
Si dos cosas son Chávez-Castro y Lula-Kichner, ¿por qué Brasil no lideró el combate contra la grosera pretensión de poner a la ONGS a avalar las democracias? Todos los medios y periodistas habilitados en Florida admitían y escribían que la polarización era de Estados Unidos y Venezuela, pero en Venezuela (y Petkoff incluido) se inventaron los mejores sofismas para ocultar esa verdad tan histórica.
Teodoro, bien visto, sí hay dos izquierdas, la que representa Chávez con sus aliados del continente y el mundo, y la que visionas tú en Venezuela junto a un grupito que habiendo militado en partidos y movimientos presuntamente socialistas, jamás lograron reunir un saco de votos. En el fondo lo que te sacude es el resentimiento de no haber sido tú. Y te secundan pretendidas voces intelectuales mediáticas como César Miguel Rondón, quien el 12 de abril te dijo en tu cara que había que echarle una mano a Pedro Carmona Estanga una vez que El Breve ya había pulverizado la democracia venezolana con sus “considerandos”. O como Ibsen Martínez, quien no vive sino haciendo loas de ti, el mismo que el 20 de abril se vomitó contra los mismos medios en los que sigue viviendo acomodado. Ese ha sido el signo recurrente de tu izquierda: la que cohabita cómodamente con la oligarquía y que de vez en cuando le suelta un gritico que le ha sido autorizado. Dicho aquí de paso, te refresco un comentario antológico de César Miguel Rondón: "Yo volveré a ser de izquierda cuando salga Chávez". Ahí te queda esa perla para el sociólogo que pueda haber en ti.
Supongo que Petkoff también dirá en su libro que socialista arrecho es Pompeyo Márquez, a quien en las postrimerías de su vida Petkoff usó para pretender hacer polarizar a Chávez con un izquierdista de pura cepa. Para tal propósito convocaron a Ibsen, quien de lo más inocentón apeló la dramaturgia que bien conoce para decir que como Santos Yorme no ha habido otro en este país, que era un héroe de la lucha contra Pérez Jiménez y dijo a quienes lo leen que si ustedes vieran visto cómo ese hombre escapaba de la peores encerronas policiales y de cómo todos los luchadores sociales de la época lo simbolizaban. Todo para que, en efecto, Pompeyo encabezara toda tribuna de la Coordinadora Democrática para leer y declamar el libreto enviado desde los canales de televisión. Pompeyo fue otra parada tuya. Eso sí, jamás te atreverás a salir al ruedo a decir “Chávez, ahora somos tú y yo”. Deseas, es tu delirio, y así lo has llegado a decir, que la derecha te aclame como su opción. Eso sí que es ser reaccionario.
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¿Cuántos gritos, cuántos fó le hizo el gobierno izquierdista y socialista de Caldera a Estados Unidos? ¿Qué acto de socialista rebeldía cometió su ministro de Planificación contra Estados Unidos? Sólo callaron. Esa es tu izquierda, la que calla y lo otorga todo y lo que no tiene. Teodoro, es la misma izquierda del MAS que fundaste: un movimiento al socialismo que se mueve al ritmo que le ordena la derecha desde la televisión.
Fíjate a lo que has tenido que recurrir: a buscar una izquierda importada para enfrentarla a Chávez. ¿Es que no hay gallo en el patio? Porque en el fondo, en tu libro lo que debe haber es una voz alter ego que nos dice que una cosa diferente y fea es la izquierda de Chávez y Castro, y otra muy distinta y bonita es la de Lula, Kichner y la tuya, porque aspiraciones presidenciales tienes, no lo vas a negar.
Chirac y Zapatero, que son socialistas, son amigos de Chávez. Blair que es socialista enemigo de Chávez y amigo de Bush, es amigo Petkoff, es ilusión de Petkoff. Seguramente en tu libro Blair está presente como modelo de gobierno de izquierda y ejemplo a seguir. Tu libro dirá que Evo Morales no es de izquierda, que Lucio no se sabía pero ahora que ha caído como lo hizo pues sí era izquierdista del ala Chávez Castro. López Obrador déjame ver, espérate un poquito, no vaya a ser que hoy diga que es como Lula y mañana tenga que reclasificarlo si llegara a guiñarle ojos al presidente venezolano.
Dice Tulio Hernández que la zanja trazada por Teodoro diferencia a una izquierda retrógrada y la otra moderna porque negocia, una izquierda de mercado (¿al mejor postor?) . Lo cual hasta cierto debe ser, porque sin Chávez hace un buen rato ya se hubiera negociado el Alca y desde enero pasado los pueblos latinoamericanos lo tuvieran clavado en la espalda. Cierto que a Brasil no le interesa el Alca, pero sin Chávez se habría limitado a negociar unos puntos y allí tendríamos el Alca, propuesta que comenzó a gestarse durante el gobierno de Caldera que ni pío dijo. Lula y Kirchner jamás se han reconocido de izquierda, Teodoro les asigna esa categoría. Teodoro dice que Lagos es socialista. Já.
Si tanto es de izquierda, ¿cómo ha materializado Lula ese perfil? Lo dicho, el 46% de la tierra de Brasil en manos de la oligarquía. Lula comulga, rinde pleitesía al liderazgo continental de Chávez. Dirá Teodoro en su libro que desde Brasilia jamás saldrá un grito hacia Estados Unidos. Pero Estados Unidos sí se lo pega a quien le dé la gana, incluso al gigante Brasil. ¿O es que se va a ignorar que Chávez estuvo como tres años gritando solo en las cumbres de la OEA sin que Brasil ni Argentina ni Paraguay ni Chile dijeran presentes?
Pero hay un hecho crucial que Petkoff ignora. Estoy seguro que lo ignora. En
la cumbre OEA de Fort Laudardale ¡Brasil y Argentina! solicitaron discutir el regreso de Cuba. Como lo dijeron Lula y Kirchner, eso es demostración de amplitud, de democracia (porque Teodoro dice que hay una izquierda democrática y a la otra no la define ni como no democrática ni como antidemocrática, la deja ahí). Pero de haber sido chavista la propuesta, entonces Teodoro gritaría ¡ahí está, yo se los he venido diciendo, Chávez pidiendo el regreso de su amigo Castro!
Teodoro también desconoce al Kichner alzado, el que vocifera contra el FMI, el que dice las vainas tal cual las piensa sin esperar que los asesores (maña derechosa) se las arreglen. ¡Kirchner tiene la impronta chavista para qué negarlo!
Una izquierda democrática, dice Teodoro, una izquierda que instiga y celebra golpes de Estado y otra que hace muchas elecciones y las gana, otra que se somete un referéndum histórico y vapulea. La izquierda de Chávez no es moderna ni negocia, ¿por qué las trasnacionales no se fueron corriendo despavoridas? Visto está entonces que la izquierda chavista se lleva bien con el mercado. Pero a Petkoff solamente le parece retrógrada, ha de ser porque vive imponiendo hito tras hito, como desocupar a Estados Unidos de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA para sentarse Venezuela. Los anteojos de Petkoff no ven esto. Teodoro ve a una izquierda que no va al mercado, la misma que vende todas sus propuestas en la Asamblea de la OEA y la misma que hace doblar la cerviz a medio continente diciéndole que no a Derbez y a su mánager.
Ojalá pronto Teodoro salga con un libro cuyo título le proponemos: "Las muchas derechas". Y así hablaría de cada uno de los partidos que hacían vida en la Coordinadora Democrática. No creo que llegue a tanto, Teodoro y sus amigos no ven derechismo en Venezuela. A veces ven a "cierta oposición" sin jamás nombrar a nadie. A Teodoro, por ejemplo, a Tulio, por ejemplo, a Ibsen, por ejemplo, les da frío en las bolas decir que Primero Justicia es una organización del extremo neoconservador. De hecho hay dos derechas: Primero Justicia y el resto. Una que usa colonia y aparece en televisión, la otra que usa pachulí y muy de vez en cuando sale en pantalla.Teodoro y sus acólitos presuntamente intelectuales se dicen de izquierda pero que en televisión les dá pánico decir que son de izquierda.

jueves, junio 09, 2005